“Da con generosidad y serás más rico; sé tacaño y lo perderás todo” (Proverbios 11:24).
Proveniente de una familia bien acomodada que habitaba en Harán de Mesopotamia, había aprendido a adorar al Dios verdadero en lugar de figuras, como era la costumbre de los ciudadanos de aquel país; el mismo del que Abraham había salido hacía 65 años.
Un camello cansado puede beber aproximadamente 95 litros de agua y, si multiplicamos esto por la cantidad de ejemplares, da un total de 950 litros. ¡Es mucho! ¿Verdad? Si has tenido que acarrear agua para llenar tu lavadora u otro recipiente grande, sin la ayuda de una manguera, podrás entenderlo mejor; imagínate ahora lo que ñie para Rebeca saciar la sed de todos los camellos.
En relación a este acto, podemos afirmar que, en la actualidad, la humanidad está poco dispuesta a ayudar al prójimo. ¿Estamos dispuestos en la medida que no requiera mayor esfuerzo, y de ser así, delegamos a otros las responsabilidades? Rebeca bien pudo darle de beber únicamente al forastero, después de todo, él era fuerte y podía sacar agua para sus camellos. Y al ir a la segunda, tercera y cuarta milla, ella recibió muchos regalos, más de los que podía esperar.
Lecturas Devocionales para Damas 2025
“MÁS FELIZ EN CRISTO»
Por: Sayli Lucía Guardado Chan
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García
