El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas. La obra que hacía Cristo al sanar a los enfermos estaba en perfecta armonía con la ley. Honraba el sábado.
Nuestro Salvador dictaminó que la obra de aliviar los sufrimientos es una tarea de misericordia y no una violación del sábado. Nunca se deben descuidar las necesidades de la humanidad doliente. Con su ejemplo el Salvador nos ha demostrado que es justo aliviar el sufrimiento en sábado (Mi vida hoy, p. 238).
El Espíritu de Dios acompañó las palabras que fueron habladas, y fueron tocados los corazones. El apóstol apeló a las profecías del Antiguo Testamento, y su declaración de que estas se habían cumplido en el ministerio de Jesús de Nazaret, convenció a muchos, que anhelaban el advenimiento del Mesías prometido. Y las palabras de seguridad del orador de que «el evangelio» de la salvación era para judíos y gentiles por igual, infundió esperanza y gozo a aquellos que no se contaban entre los hijos de Abraham según la carne.
«Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras». Habiéndose disuelto finalmente la congregación, «muchos de los judíos y de los religiosos prosélitos», que habían aceptado las buenas nuevas que se les dieron ese día, «siguieron a Pablo y Bernabé; los cuales hablándoles, les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios» (Los hechos de los apóstoles, p. 140).
¡Oh, que todos pudieran ver, como yo lo he visto, el gozo de los que han trabajado hasta el máximo de sus capacidades, con humildad y mansedumbre, para ayudar a las almas a venir a Jesús! ¡Oh, qué gozo sentirán los obreros cuando las almas salvadas por su intermedio expresen su gratitud en las mansiones celestiales!
Aunque Cristo será glorificado como el único Redentor, habrá una superabundancia de gratitud de los salvados hacia los instrumentos humanos empleados en su salvación. Su gratitud a los que los rescataron encontrará expresión en palabras tales como: «Estaba en un camino que deshonraba y ofendía al Redentor; tú me manifestaste amor por mi alma y me abriste la Palabra de Dios. Yo estaba al borde de la ruina; tus oraciones, tus emocionadas súplicas, tu ferviente interés, atrajeron mi atención. Pensé que debías tener la verdad o no hubieras estado tan preocupado por la salvación de los demás. Leí la Palabra de Dios por mí mismo y descubrí que lo que me decías era la verdad. Estoy salvado y alabaré a mi Redentor por su incomparable misericordia y amor perdonador» (Reflejemos a Jesús, p. 228).
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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
4to. trimestre 2020 “COMO INTERPRETAR LA BIBLIA”
Lección 12: «EL SÁBADO: CÓMO EXPERIMENTAR Y VIVIR EL CARÁCTER DE DIOS»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez A
