sábado , 17 octubre 2026
Devocional Vespertino 2024

«UN SUICIDA»

«La justicia del íntegro enderezará su camino, pero el impío caerá por su propia impiedad».

Proverbios 11: 5, LBLA

En las llanuras de Sunem y en las laderas del monte Gilboa, los ejércitos de Israel y las huestes filisteas se trabaron en mortal combate. Aunque la temible escena de la cueva de Endor había ahuyentado toda esperanza de su corazón, Saúl luchó con valor desesperado por su trono y por su reino. Pero fue en vano. «Los de Israel, huyendo ante los filisteos, cayeron muertos en el monte Gilboa» (1 Sam. 31: 1). Tres hijos valerosos del rey perecieron a su lado. Los arqueros apremiaban más y más a Saúl. Había visto a sus soldados caer en derredor suyo, y a sus nobles hijos abatidos por la espada. Herido él mismo, ya no podía pelear ni huir. Le era imposible escapar, y resuelto a no ser capturado vivo por los filisteos, ordenó a su escudero: «Saca tu espada y traspásame con ella» (vers. 4). Cuando el hombre se negó a levantar la mano contra el ungido del Señor, Saúl se quitó él mismo la vida dejándose caer sobre su propia espada. Así pereció el primer rey de Israel cargando su alma con la culpa del suicidio.— Patriarcas y profetas, cap. 66, pp. 667, 668.

Siguiendo los dictados de Satanás, Saúl apresuró el mismo resultado que con habilidad no santificada, estaba tratando de impedir. El consejo del Señor había sido despreciado una y otra vez por el rey rebelde, y el Señor lo había abandonado a la insensatez de su propia sabiduría. La influencia del Espíritu de Dios lo habría contenido de seguir la impía conducta que había elegido, que a su tiempo produjo su ruina. Dios odia todo pecado, y cuando una persona rehúsa persistentemente todo el consejo del cielo, es abandonada al engaño del enemigo para ser arrastrada por sus propias pasiones, y seducida.— Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 1013.

El primer rey de Israel resultó un fracaso, porque puso su voluntad sobre la voluntad de Dios. Mediante el profeta Samuel, el Señor instruyó a Saúl que como rey de Israel su curso de acción debía estar regido por la más estricta integridad. Entonces Dios bendeciría su gobierno con prosperidad. Pero Saúl se negó a hacer de la obediencia a Dios su primera consideración y de los principios del cielo el gobierno de su conducta. Murió en medio de la deshonra y la desesperación.— Ibíd., p. 1011.

 

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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

 

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