UN SALMO DE DESESPERACIÓN

Se  me  reveló  que  el  poder  de  Satanás  se  ejerce  especialmente sobre  los hijos de Dios. Muchos  me fueron presentados en condición  de duda  y desesperación.  Las enfermedades del  cuerpo  afectan  la  mente. Un enemigo  astuto  y poderoso   acompaña  nuestros  pasos, y dedica  su fuerza y habilidad a tratar de apartarnos  del  camino  recto.  Y  demasiado a menudo  sucede  que  los  hijos de  Dios  no están  en  guardia  y  por  lo tanto  ignoran sus designios. Satanás  obra  por  los medios  que mejor le permiten  ocultarse, y a menudo  alcanza  su objeto (Testimonios para la iglesia, t.  1,  p.  274).

Debemos  apreciar  y cultivar la fe acerca  de  la cual testificaron  los profetas  y los apóstoles,  la fe que echa mano de las promesas de Dios y aguarda  la  liberación  que  ha de venir en el  tiempo  y de la  manera  que él  señaló.  La segura  palabra  profética  tendrá  su cumplimiento final  en el glorioso advenimiento  de nuestro  Señor y Salvador  Jesucristo, como Rey  de  reyes  y Señor  de  señores.  El tiempo  de  espera  puede  parecer largo; el alma  puede estar  oprimida por circunstancias desalentadoras; pueden  caer al lado del camino  muchos de aquellos  en quienes se puso confianza;  pero con el  profeta  que procuró alentar  a Judá en un tiempo de  apostasía   sin  parangón,   declaremos   con  confianza:   «Jehová   está en  su  santo  templo:  calle  delante de él  toda  la  tierra».  Habacuc  2:20. Recordemos siempre  el  mensaje animador:  «Aunque la visión  tardará aún  por  tiempo,  mas  al  fin  hablará,  y no mentirá:  aunque  se  tardare, espéralo,  que sin duda vendrá;  no tardará …  Mas el justo en su fe vivirá».  Vers.  3, 4 (Profetas y reyes,  p.  286).

La genuina conversión  …  nos enseñará a afirmar  nuestra confianza en Aquel  que es nuestra  única  esperanza.  Por  la conversión  uniremos nuestra  debilidad  con  la  fortaleza de  Dios,  nuestra  ignorancia  con  su sabiduría,  nuestra  indignidad con sus méritos, nuestra  pobreza con sus ilimitadas  riquezas,  nuestro desamparo  con su constante  poder.

Debemos   investigar la  Palabra  de  Dios,  haciéndola   una  parte  de nosotros  mismos.  Un espíritu  de  humildad,  el  espíritu  de  Cristo,  nos ayudará  a conocer  a Aquel  que nos ha llamado  a la gloria  y la  virtud.

Si  entretejemos  la  verdad  dentro  del  diario  vivir,  como  debiéramos,  avanzaríamos  cada  vez  más  alto,  obteniendo   una  comprensión cada  vez  más  clara  de  la  revelación de  Dios.  Debiéramos ensalzarlo en  cantos  de  alabanza.  Por  medio  del  salmista,  Cristo   declaró:  «En medio de la congregación te alabaré». Salmo 22:22. Su voz fue la nota tónica del  universo.  Su poder ilimitado,  su inescrutable entendimiento, su admirable  sacrificio por la raza  humana  nos ayuda  a comprender el amor de Dios.  Necesitamos individualmente tener a Cristo  morando  en el  alma.  Necesitamos  abrir  nuestras  mentes  y corazones a la  morada del Espíritu de verdad. Necesitamos apreciar nuestros  privilegios como poseedores   de  la  verdad  sagrada  y elevadora. ¡Piensa  en  lo  que esto significa  para  nosotros,  herederos  de  Dios y coherederos con  Cristo! (In Heavenly Places, p.  248;  parcialmente  en los lugares celestiales,  p.  250).

Salir de la versión móvil