Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los enaltezca a su debido tiempo
(1 Pedro 5: 6)
El reinado de Uzías en Judá tuvo muchos éxitos. Gracias a la bendición de Dios, sus ejércitos recobraron parte del territorio que se había perdido en años anteriores, se volvieron a construir ciudades e incluso las fortificaron. El comercio era muy rico y Uzías se convirtió en un rey muy famoso.
Sin embargo, el rey Uzías se volvió orgulloso, lo cual causó su destrucción. Su arrogancia lo llevó a quemar incienso en el altar, lo cual se les permitía solo a los sacerdotes. Mientras Uzías estaba en el santuario, entró el sacerdote Azarías junto con ochenta sacerdotes más, y con mucho valor lo regañaron. A causa de su error, el rey estuvo leproso durante varios años.
Sin duda, Jesús no hace distinción de personas y no tiene favoritos. Toda persona que hace mal y no se arrepiente cosecha una consecuencia.
Actividad: Con la ayuda de tu familia, cuenta la historia de hoy a través de
dibujos y comenta las lecciones que has aprendido.
Oración: Querido Jesús, ayúdame a no ser orgulloso y a pedir perdón. Amén.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Esther Peláez
