«LE DARÉ A CADA UNO UNA PIEDRA BLANCA, Y EN LA PIEDRA ESTARÁ GRABADO UN NOMBRE NUEVO QUE NADIE COMPRENDE APARTE DE AQUEL QUE LO RECIBE» (APOCALIPSIS 2:17).
Al otro lado del mundo hay un país exótico llamado Indonesia. Está formado por más de 17.000 pequeñas islas, y una de la más famosas se llama Bali. ¿Has oído hablar de ella?
En Bali existen más de 20.000 templos y, debido a su cultura, es común ver incontables ofrendas en las aceras y en las puertas de las casas. Los balineses son gente muy amable y alegre. Visten de manera tan colorida que parece que están de fiesta todo el tiempo. Algo curioso de Bali es que sus habitantes se rigen por dos calendarios diferentes. Uno de ellos, el calendario pawukon, consta de un ciclo de 210 días. ¿Te lo imaginas? En 2026 tendrán ¡dos «años nuevos»!
Las playas de Bali te dejan sin aliento. El océano Pacífico ha decorado sus paisajes con aguas cristalinas y cálidas, además de un paraíso submarino que deslumbra a cualquier buceador. La comida es muy particular y suele ser adornada con enormes torres de frutas típicas. Todo es tan exótico que los viajeros siempre se maravillan con tantos contrastes.
Ahora, ¿sabes cuál es la mayor curiosidad de Bali? En esa isla, ¡todos tienen los mismos nombres! Sin importar si es hombre o mujer, el primer hijo siempre se llama Wayan; el segundo, Made; el tercero, Nyoman; y el cuarto, Ketut. ¿Te imaginas estar en una multitud y que tus padres te llamen, pero que cientos de personas respondan al mismo tiempo? Por eso, en Bali todos tienen apodos o se llaman por su apellido.
Ahora, imagina la sorpresa de un balinés al llegar al cielo y recibir un nombre exclusivo solo para él. Mi nombre no es tan común, pero tengo muchísima curiosidad por descubrir cómo me llamará Dios. ¿A ti también te gustaría conocer tu nuevo nombre?
Mientras estamos en la tierra, en cierto sentido, podemos ser como los balineses, porque para muchos simplemente somos llamados «cristianos». Y eso es maravilloso, ¿verdad? Cristo debe formar parte de nuestra vida de tal manera que los demás confundan nuestro comportamiento con el suyo. Este es el mayor testimonio que podemos dar para apresurar el regreso de Jesús.
Sin importar lo que diga tu documento de identidad, asegúrate de llevar el nombre más importante de todos. Porque ser un verdadero cristiano es reflejar el amor de Dios en todo y siempre. Tu nombre eterno ya está reservado en el cielo: ¿Te gustaría saber cuál es?
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Jasiel de la Rosa y Claudia Escamilla
