-¡Ven aquí, Juan! -lo llamaban sus padres.
Pero Juan, en lugar de ir, se escondía debajo de la cama, dentro de un armario o detrás de una puerta.
¡Qué feo hábito! Los padres perdían tiempo buscándolo y, a veces, se asustaban mucho.
Entonces, sus padres decidieron hablar con él y le explicaron la enorme tristeza que sentían cada vez que el niño se escondía de ellos. Así que Juan se dio cuenta de que no podia esconderse de sus papás cada vez que lo llamaban.
¿Y yo?
¿Comprendes con facilidad tus errores?
Mi oración para hoy
Señor, ayúdame a ser obediente con mis papás y a no esconderme cuando me llaman.
En la Biblia leemos:
«Feliz el que halla sabiduría, el que obtiene inteligencia» (Proverbios 3: 13).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
