sábado , 12 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

UN ENGAÑO NO TAN SUTIL

Dios habló, y sus palabras crearon sus obras en el mundo natural. La creación de Dios no es sino un depósito de recursos dispuestos para que él los emplee instantáneamente a su voluntad.

Amor infinito; ¡cuán grande es! Dios hizo el mundo para agrandar el cielo. Desea una familia más grande de seres inteligentes creados.

Todo el cielo se interesó profunda y gozosamente en la creación del mundo y del hombre. Los seres humanos constituían una clase nueva y distinta. Fueron hechos “a imagen de Dios”, y fue el propósito del Creador que ellos poblaran la tierra…

El ciclo semanal de siete días literales, seis para el trabajo y el séptimo para el descanso, que ha sido preservado y transmitido a través de la historia de la Biblia, se originó en la gran realidad de los siete días primeros (Comentarios de Elena G de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1095).

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca…. Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió”. Salmo 33:6, 9. La Sagrada Escritura no reconoce períodos largos en los cuales la tierra fue saliendo lentamente del caos. Acerca de cada día de la creación, las Santas Escrituras declaran que consistía en una tarde y una mañana, como todos los demás días que siguieron desde entonces. Al fin de cada día se da el resultado de la obra del Creador. Y al terminar la narración de la primera semana se dice: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados”. Génesis 2:4. Pero esto no implica que los días de la creación fueron algo más que días literales. Cada día se llama un origen, porque Dios originó o produjo en él una parte nueva de su obra (Historia de los patriarcas y profetas, p. 103).

Uno de los ardides de Satanás consiste en lograr que los hombres acepten las fábulas de los incrédulos; pues así puede oscurecer la ley de Dios, muy clara en sí misma, y ​​envalentonar a los hombres para que se rebelen contra el gobierno divino. Sus esfuerzos van dirigidos especialmente contra el cuarto mandamiento, porque este señala tan claramente al Dios vivo, Creador del cielo y de la tierra.

Algunos realizan un esfuerzo constante para explicar la obra de la creación como resultado de causas naturales; y, en abierta oposición a las verdades consignadas en la Sagrada Escritura, el razonamiento humano es aceptado aun por personas que se dicen cristianas. Hay quienes se oponen al estudio e investigación de las profecías, especialmente las de Daniel y del Apocalipsis, diciendo que estas son tan oscuras que no las podemos comprender; no obstante, estas mismas personas reciben ansiosamente las suposiciones de los geólogos, que están en contradicción con el relato de Moisés. Pero si lo que Dios ha revelado es tan difícil de comprender, ¡cuán ilógico es aceptar meras suposiciones en lo que se refiere a cosas que él no ha revelado!

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre”. Deuteronomio 29:29. Nunca revelar Dios al hombre la manera precisa en que llevó a cabo la obra de la creación; la ciencia humana no puede escudriñar los secretos del Altísimo. Su poder creador es tan incomprensible como su propia existencia (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 104, 105).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
2do. Trimestre 2023 «LOS TRES MENSAJES CÓSMICOS»
Lección 8: «EL SÁBADO Y EL FIN»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

 

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