viernes , 11 septiembre 2026
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Matinal Para Damas 2018

UN ENCUENTRO EN CARMEL

 

 

-¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?» (Rom. 10:14).

 

Era uno de mis músicos favoritos: un cantante de baladas con una tendencia espiritual. A veces, sus canciones nos exhortaban a cuidar de nuestro mundo. Otras veces, despertaban nuestra percepción hacia las montañas majestuosas, los arroyos y la belleza de vivir en el oeste.

Hace algunos años, cuando mi esposo supo que John Denver estaba en un taller automotriz en Carmel, California, yo quise conocerlo, así que mi esposo se acercó para presentarse. Yo me mantuve a cierta distancia, dudando de molestar a una celebridad. Pero John parecía amigable, y abierto a la idea de que mi esposo me sacara una foto con él. Me disculpé por tomar de su tiempo, y él me aseguró que solo estaba esperando a que arreglaran su Porsche rojo.

Hablamos un poquito sobre Carmel, y lo hermoso de visitar este lugar encantador. Para uno no es común conocer a una celebridad reconocida, pero al mismo tiempo, John parecía tan normal. Su remera estampada revelaba un poco de panza. Su cabello rubio y su bronceado le daban la apariencia de un surfista de mediana edad. Al posar para la foto, él puso su mano en mi cintura, y noté la fragilidad de este hombre. Tenía estatura media y contextura pequeña. Me pregunté sobre las noticias que lo mostraban manejando automóviles rápidos, cabalgando sobre caballos veloces y, a veces, bebiendo demasiado. Parecían no coincidir con esta persona amable, melancólica, de voz suave; parecía que una media sonrisa era todo lo que tenía las fuerzas de producir.

Nos despedimos luego de tomar la foto, pero al ratito él nos siguió para conversar un poco más. Cuando nos fuimos, le dije cuánto apreciaba su interés en las preocupaciones ecológicas, probablemente el tema más cercano a su corazón. Él sonrió con todo su rostro. «Gracias», dijo.

En octubre, unos meses después, ya de vuelta en Maryland, los noticieros nacionales informaron que John Denver había muerto mientras pilotaba una avioneta que cayó al Pacífico, cerca de donde habíamos hablado aquel día. Esta noticia llegó muy poco después de escuchar sobre la muerte accidental de un amigo que había servido a Dios hasta el final. Por varios días, pensé más en el destino de John que en el de mi amigo. El suyo parecía precario. A pesar de sus buenas obras a favor del medio ambiente, ¿había sabido algo sobre el Cristo verdadero? ¿Debería haberle contado sobre nuestro Dios amante en nuestro encuentro? ¿Qué beneficio habría tenido? ¿Murió Cristo por todos los seres humanos, o solo por quienes tuvieron la buena suerte de escuchar sobre su amor por medio de una fuente fidedigna?

ELLA RYDZEWSKI

 ha publicado más de doscientos artículos, la mayoría en

los diez años que trabajó para la Revista Adventista.

 

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#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2018
“Bendecida

 

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