«Cristo mismo tampoco buscó agradarse a sí mismo>
Romanos 15: 3, PDT.

En la Biblia, Cristo aparece retratado como alguien que supo negar el yo. El apóstol Pablo lo dice con estas palabras: «No buscó agradarse a sí mismo». Cuán diferente es este cuadro de Cristo de la forma en que vivimos hoy en día, cuando el ego domina tantas vidas, incluso de quienes decimos ser cristianos.
Jesús es el perfecto ejemplo de lo que significa una vida altruista. Él vivió, en primer lugar, para hacer la voluntad de su Padre y, en segundo lugar, para servir a los demás. No retuvo nada para sí; aun su propia vida la entregó por amor. Ni siquiera es necesario mencionar los descansos que nunca se tomó; las comidas que postergó; las noches de sueño que acortó; o la compasión inagotable que mostró. Él vivió olvidado de sí. Su gozo, su comida, su todo era hacer la voluntad de su Padre: salvar a los perdidos.
Un cristiano que vive para complacerse a sí mismo no ha entendido todavía la diferencia entre identificarse con una religión y conocer, seguir y amar a Cristo.
La verdadera experiencia cristiana conlleva renunciamiento, sacrificio y olvido de uno mismo. Cristo no puede reinar en un corazón donde mora el egoísmo. Si bien es cierto que más de un enemigo externo amenaza con ocupar el lugar de Cristo en nuestra vida, no hay duda de que la más grande batalla que nos toca librar es la de no permitir que nuestro yo se instale como el rey de nuestra existencia.
«Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo”» (Mateo 16: 24). Que haya, pues en nosotros, esa misma actitud que hubo en Cristo Jesús (ver Filipenses 2: 5).
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2024
«ASÍ ES DIOS» Aprendiendo a conocer a Dios
Por: Pr Roberto Herrera
Colaboradores: Nilken Ortíz y Silvia García