UN DÍA EN TUS ATRIOS ES MEJOR QUE MIL FUERA DE ELLOS.

Mi alma clama por el Dios vivo. Mi ser entero anhela al Señor. ¡Oh, si tan solo pudiera reflejar más perfectamente su imagen amorosa! ¡Oh, si pudiera consagrarme completamente a El! ¡Oh, cuan difícil le es morir al querido yo! Podemos regocijarnos en un Salvador completo; uno que nos salva de todo pecado. Debiéramos decide a Dios diariamente: «Y a no vivo yo, más vive Cristo en mi para obrar tanto el querer como el hacer su buena voluntad». A Dios sea la gloria. Se que mi vida esta escondida con Cristo en Dios.

E l velo ha sido levantado. Contemple el rico galardón reservado para los santos. He probado los gozos del mundo por venir, y me ha llevado a despreciar este mundo. Mis afectos, mis intereses, mis esperanzas, mi todo está en el cielo. Anhelo ver al Rey en su hermosura; a quien ama mi alma. Cielo, dulce cielo. Anhelo alii vivir; y el solo pensar cuan cerca esta, me hace impacientar por ver a Cristo aparecer. Alabado sea el Señor por darnos esperanza de inmortalidad y de vida eterna a través de Cristo (Reflejemos a Jesús, p. 342).

Después de buscar al Señor en oración, doy gracias a mi Padre celestial por sus bendiciones. Voy a mi Padre celestial como un niño necesitado va a su padre terrenal. Sabemos que Dios debe estar interesado en nosotros, así como el padre terrenal se interesa en su hijo, pero en un sentido mucho mayor. Me coloco como su hija, y con fe sencilla le pido los pequeños favores, así como le pediría los dones mayores, creyendo que el Señor escucha la sencilla y contrita oración.

Continúo diciendo en mi corazón, me ama, quiere mi amor, y quiere que yo sea feliz. «No quitara el bien a los que andan en integridad». «Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová». «Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía». Salmo 84:11, 12 (A fin de conocerle, p. 145).

La obra de la redención estará completa. Donde el pecado abundo, sobreabundo la gracia de Dios. L a tierra misma, el campo que Satanás reclama como suyo, ha de quedar no solo redimida sino exaltada. Nuestro pequeño mundo, que es bajo la maldición del pecado la única mancha obscura de su gloriosa creación, será honrado por encima de todos los demás mundos en el universo de Dios. Aquí, donde el Hijo lie Dios habito en forma humana; donde el Rey de gloria vivió, sufrió y murió; aquí, cuando renueve todas las cosas, estará el tabernáculo de Dios con los hombres, «morara con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos». Y a través de las edades sin fin, mientras los redimidos anden en la luz del Señor, le alabaran por su Don inefable: «Emmanuel; «Dios con nosotros» (El Deseado de todas las gentes, p. 18).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 10: «LECCIONES DEL PASADO»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez

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