lunes , 21 septiembre 2026
Matinal Adolescentes 2026

Un chiquero encantador

«LOS ESPÍRITUS MALIGNOS SALIERON DEL HOMBRE Y ENTRARON EN LOS CERDOS» (MARCOS 5:13).
Hoy es día de pura aventura. Ponte tus mejores zapatillas, lleva una botella de agua bien fría, aplícate protector solar y prepárate para una caminata impresionante. El destino es una isla, pero la experiencia parece sacada de un cuento de fantasía: esos que te hacen abrir bien los ojos para absorber cada milímetro de un paisaje deslumbrante.
El archipiélago de Fernando de Noronha parece un verdadero espejismo de encantos naturales, con la diferencia de que todo allí es real. Para llegar a la famosa Baía dos Porcos (bahía de los cerdos), donde lo único feo es el nombre, hay que hacer una caminata increíble. Los pájaros que cantan sobre los árboles nativos, el sonido de las olas que golpean los acantilados, todo convierte el paseo en algo inolvidable.
El destino final es una pequeña bahía curva, de arena suave, rodeada por un desfiladero de roca volcánica negra. El agua es extraordinariamente cristalina, interrumpida solo por algunas piedras redondeadas que parecen fuentes naturales, donde las olas resbalan como en una cascada. Más adelante, se alzan dos formaciones rocosas que son la mejor postal de la isla: el cerro Dois Irmãos. Estar allí, frente a esas dos imponentes rocas, fue uno de los momentos más sublimes de mi vida viajera.
Pero los «cerdos» de la bahía, ¿dónde están? ¡Nunca hubo ninguno allí! El nombre proviene de una similitud visual con la bahía de Cochinos, en Cuba, famosa por haber sido el escenario de un conflicto bélico que escaló la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Ah, y ni siquiera en Cuba el nombre tenía que ver con los graciosos puerquitos. A veces es difícil entender a los que ponen los nombres, ¿no?
En la Biblia, sin embargo, se nos cuenta de una playa en la que sí hubo cerdos de verdad. Un día, Jesús decidió liberar a un hombre que llevaba años controlado por el enemigo. Al expulsar el mal de él, permitió que los espíritus impuros entraran en una piara de cerdos. Ellos, enloquecidos, se lanzaron desde un acantilado y se ahogaron en el mar.
Ese es el resultado inevitable de cualquier cosa tocada por el pecado. No hay, y nunca lo habrá, nada bueno en la convivencia con el mal. Pero al lado de Cristo, todos son liberados, salvados y devueltos a una vida plena y digna. Aquel hombre dejó de ser un miserable, pero la tentación sigue buscando nuevas víctimas. ¡Dios quiere que tú no seas una de ellas! Vive este día con él, y conocerás lugares aún más hermosos… ¡sin cerdos!

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Jasiel de la Rosa y Claudia Escamilla

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