Fuertes
Santiago 5:7 “Hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia”.
Fieles
Hay tres lecciones que podemos aprender del texto de hoy:
- Espera, aunque quieras no puedes adelantar tu bendición. (¡Pero si retrasarla!)
Cuando Dios tiene programada para ti una bendición, no hay mucho que puedas hacer para adelantarla, pero sí la puedes retrasar. El pueblo de Israel lo experimentó. Una travesía que debió haber tomado días, le tomó 40 años. Al observar la vida de nuestros hijos, a veces podemos desesperarnos al no ver los cambios que quisiéramos. No te desesperes, Dios tiene el control de todo. Así como el agricultor espera y no saca la semilla de la tierra cuando ésta no germina pronto, espera en Dios.
- Cuida tu actitud mientras esperas.
Una de las cosas que mantuvieron a los israelitas en el desierto fue su pésima actitud. Cada vez que se quejaban, murmuraban o desobedecían, Dios les decía: “Otra vuelta”. Mientras esperas, no te compares, no te enojes, no te preocupes. Una de las maneras más fáciles de complicar la situación con nuestros hijos es andar de mal humor porque las cosas no salen como quisiéramos.
- La recompensa cuando esperas es mejor.
El texto de hoy nos dice que las personas que esperan cosecharán lo que sembraron. ¡Qué maravillosa promesa! Probablemente alguno que lee esta sección ha estado esperando durante mucho tiempo que Dios cambie alguna situación en la vida de sus hijos. Ten ánimo. Dios no se ha olvidado de ti, ni de ellos.
Felices
Quizás hay algo o alguien en tu vida con lo que te has dado por vencido. Vuelve a orar hoy, vuelve a intentar, vuelve a soñar. Vuelve a pensar que tus hijos pueden cambiar. Menciona un rasgo del carácter de tus hijos que quisieras que Dios cambiara. ¡Ahora, ora!
Nuestra oración: Pedimos a Dios paciencia para esperar en su tiempo, y no desesperarnos aun ante los problemas.
Lecturas Devocionales Familiares 2025
« LECCIONES PÁRA LA FAMILIA»
Por: ROGER HERNANDEZ
Colaboradores: Familia Mariscal y Karla González
