«TUS DONES LE PERTENECEN A DIOS»

«Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo>>                                     

1Corintios 12: 4-5.

Através de todas las generaciones, Dios siempre ha estado guiando a su pueblo. Al principio lo hacía por medio de personas especiales que siguieron fieles después de la caída; posteriormente, llamó a un hombre para crear una nación para formarla como su pueblo, su especial tesoro. Con la finalización de Israel como pueblo elegido de Dios, el Señor continuó con el establecimiento de un pueblo conformado por todas las naciones para guiarlo espiritualmente.

La formación de la iglesia como pueblo escogido de Dios ha continuado hasta la actualidad. En todo tiempo puedes observar al Señor capacitando, ayudando, empoderando, llamando, y apartando a hombres y mujeres para continuar por medio de su Espíritu el ministerio salvífico. El Espíritu Santo, como agente divino, edifica a la iglesia para el cumplimiento de la misión. Por lo tanto, reparte los dones apropiados en cada congregación con el propósito de edificarla de manera completa y equilibrada.

El versículo de hoy dice que hay diferentes dones y diferentes servicios o trabajos que vienen de Dios. Muchas veces Dios capacita a una persona para que le sea útil en su iglesia, pero lejos de cumplir con sus planes, en ocasiones dicha persona llega a creer que las habilidades son de ella. Pronto esa persona comienza a enaltecerse y a llenarse de orgullo e incluso llega a pensar que, sin su presencia, la iglesia no podría seguir adelante (tal persona llega a considerarse indispensable).

Cuando una persona se ha enaltecido, ya no es útil en los planes de Dios y tristemente ha confundido el servicio con las ganancias personales. Todo entra en crisis, hay confrontación y, muchas veces, divisiones interminables hasta el punto de poner en peligro la continuidad de la iglesia. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué Dios llama a personas que a la postre lo traicionarán?

La historia es la misma: Dios llama a todos porque todos tienen la oportunidad de salvar y de servir. Si logras entender que todas tus habilidades le pertenecen a Dios, tus dones serán de enorme bendición; pero si tu corazón se enaltece creyendo que son tus logros, utilizand0 las habilidades para beneficio personal, seguramente serás un sufrimiento para quienes te rodean y para la iglesia.

Hoy el Señor te llama a servir sin importar cuán frágil seas. Te puede llenar de habilidades con su Espíritu Santo para que seas útil en su causa.

¿Quieres servirlo con todo tu corazón? Dios te ama y espera que lo sirvas por amor, porque todo es por su gracia.

 

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por:  Isaías  Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.

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