Fuertes
Juan 16:33 “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.
Fieles
Hay tres lecciones que podemos aprender del texto de hoy:
- El dolor es un regalo.
Medita por un momento en lo que significaría vivir en un mundo donde no exista el dolor. Un hueso se quiebra y no sientes nada. Una mano se quema sin mayor preocupación. La piel se desgarra sin que te des cuenta. ¿Bueno o malo? Al analizar bien ese sentimiento que llamamos dolor nos damos cuenta de que el dolor es en verdad un regalo de Dios. Un regalo que Dios creó para protegernos. Si ves el dolor como un amigo, como un aliado, podrás cambiar tu actitud y sacarás provecho del dolor, en vez de ansiedad.
- Pregúntate “¿para que?”, en vez de “¿por qué?”
Cuando una persona se encuentra en medio de la aflicción la primera pregunta que se hace es “¿Por qué?”. “¿Por qué a mí?” “¿Por qué ahora?” “¿Por qué esto?” “¿Por qué no le sucedió a otro?” El “porqué” le pertenece a Dios. En vez de “¿por qué?”, pregúntate “¿para que?”. Enfócate en el propósito de tu aflicción, no en su causa.
- Hay lugares en tu vida a los que solo se puede llegar a través de la aflicción.
El camino hacia el próximo nivel en tu vida espiritual y/o familiar muchas veces se llama “aflicción”. A veces es arduo, a veces complicado, pero siempre bendecido. No hay atajos para aquellos que quieren experimentar la plenitud de la bendición de Dios. Las buenas noticias son, que después de un largo camino el final es siempre glorioso.
Felices
Dialoguen hoy como pareja acerca de cómo el dolor puede convertirse en un aliado, en vez de un enemigo, y cómo podemos apreciar las aflicciones sin convertirnos en masoquistas.
Nuestra oración: Le damos gracias a Dios por las aflicciones que han llegado a nuestra vida, que nos han permitido conocerlo mejor, y que nos hacen anhelar nuestro hogar permanente en la Patria Celestial.
Lecturas Devocionales Familiares 2025
« LECCIONES PÁRA LA FAMILIA»
Por: ROGER HERNANDEZ
Colaboradores: Familia Mariscal y Karla González
