Fuertes
Colosenses 3: 12 “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”.
Fieles
Hay tres lecciones que podemos aprender del texto de hoy:
- Perdonar es una decisión.
Perdonar no es un sentimiento. Si esperas sentir deseos de perdonar, probablemente nunca lo harás. Se perdona primero con la mente, luego con el corazón. Esto no significa que va a ser fácil, especialmente cuando has sufrido heridas muy profundas. Tampoco el perdón se basa en los merecimientos de la otra persona. No seas como los arqueólogos. El afán de los arqueólogos es excavar el pasado y ayudarnos a nunca olvidarlo. Hay personas que hacen lo mismo en el hogar. Escarban constantemente el pasado, y reabren antiguas heridas. Decide perdonar. Elige olvidar.
- Perdonar es tratar al que te hirió como si lo hubieras perdonado.
Quizás te has preguntado: ¿Cómo es que se perdona? La respuesta es sencilla. Trata a la otra persona como si la hubieras perdonado. Tus actos de perdón, llegarán a producir en ti sentimientos de perdón. Es posible que te sientas extraño (a) al tratar bien a la persona que te ha herido. No te preocupes. Ese sentimiento pasará, y será reemplazado por sentimientos mucho más positivos.
- Una persona perdonada, perdona.
La razón principal por la cual podemos perdonar a otros, es porque Dios nos ha perdonado a nosotros. Piensa por un momento cómo es Dios contigo. Es paciente. No es rencoroso. Te ofrece otra oportunidad. Tú puedes decir, “ese es Dios”. No olvides, que tienes a Dios dentro de ti para ayudarte. Reclama hoy ese poder en tu vida, y perdona al que te ha ofendido.
Felices
En oración, pídele a Dios que te muestre a alguien a quién debes perdonar. Llámalo o escríbele, y decide perdonarlo. Si esa persona es tu pareja, decide perdonarla en este mismo instante. Recuerda que guardar rencor, es como tomarse el veneno y esperar que se muera la rata. No te hace bien guardar rencor.
Nuestra oración: Oramos para que Dios pueda sanar, animar y unir. Que podamos perdonar así como Dios nos perdonó a nosotros.
Lecturas Devocionales Familiares 2025
« LECCIONES PÁRA LA FAMILIA»
Por: ROGER HERNANDEZ
Colaboradores: Familia Mariscal y Karla González
