En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro (Isaías 29:18).
Tomás era pequeño para su edad. Desde que tenía memoria, recordaba haber estado luchando con su enfermedad. La enfermedad le había impedido jugar con los otros niños tal y como a él le hubiera gustado; y a medida que crecía, hasta le obligó a abandonar la escuela y rechazar buenas ofertas de trabajo. A menudo Tomás se preguntaba cuál era el plan de Dios para su vida.
Un día, mientras veía a sus hermanas y hermanos más pequeños jugando, se dio cuenta de que había una niña sentada en un costado. Se veía muy solitaria. Los niños le dijeron que su nombre era Alicia y que era sorda. Tomás no podía soportar verla sentada allí en soledad, por lo que decidió tratar de encontrar una manera de ayudarla.
Él la llamó, y le mostró su sombrero. Luego, escribió la palabra “sombrero” en la tierra. Muy pronto Alicia se había percatado del juego. Su padre estaba tan emocionado que le pidió a Tomás si quería continuar enseñándole.
Cuando Tomás se dio cuenta de que no había escuelas en los Estados Unidos para niños sordos, se sorprendió. Dios, ¿Cómo podrán ellos aprender acerca de tu plan de salvación, si no tienen ningún lugar para aprender?
Tomás sintió que Dios lo había inspirado con una misión. A partir de entonces, Tomás Gallaudet se dedicó a abrir las puertas a una nueva vida a las personas sordas.
Ese era el año 1815. Hoy en día, la Universidad de Gallaudet es líder mundial en proporcionar educación a las personas sordas.
¿Y AHORA?
¿Te sientes llamado por Dios para realizar
algo que te apasiona?
SPLASH:
Cuando te expones a ruidos a un nivel de 85 decibeles, o más, durante un largo periodo de tiempo, puedes dañar permanentemente tus oídos, lo que resultará en la pérdida de la audición. ¡Ten cuidado con los auriculares!
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Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
«Intensamente, Ejercita tu Cerebro»
Compilado por Penny Estes Wheeler.
