Juan 20: 19-29
«Tú crees porque me has visto; benditos son los que creen sin verme>> Juan 20: 29, NTV
Cuando Cristo se encontró por primera vez con los discípulos en el aposento alto, Tomás no estaba con ellos. Oyó el informe de los demás y recibió abundantes pruebas de que Jesús había resucitado; pero la lobreguez y la incredulidad llenaban su alma. [..] Estaba resuelto a no creer, y por una semana entera reflexionó en su condición, que le parecía tanto más oscura en contraste con la esperanza y la fe de sus hermanos. […] Amaba ardientemente a su Señor, pero permitía que los celos y la incredulidad dominaran su mente y corazón.— El Deseado de todas las gentes, cap. 84, p. 763.
Con firme suficiencia declaró que no lo creería, a no ser que viera en sus manos la señal de los clavos y pusiera su mano en el costado que atravesó la lanza.
Cuando Jesús volvió otra vez adonde estaban sus discípulos, Tomás estaba con ellos Jesús se la dio [la evidencia] tal como la había deseado.— Primeros escritos, cap. 41, p. 232.
Su corazón palpitó de gozo, y se echó a los pies de Jesús clamando: «¡Señor mío, y Dios mío!» (Juan 20: 29). Jesús aceptó este reconocimiento, pero reprendió suavemente su incredulidad [..]
Muchos que, como Tomás esperan que sea suprimida toda causa de duda, no realizarán nunca su deseo. Quedan gradualmente confirmados en la incredulidad. [..]
En el trato que concedió a Tomás, Jesús dio una lección para sus seguidores. Su ejemplo demuestra cómo debemos tratar a aquellos cuya fe es débil y que dan realce a sus dudas. Jesús no abrumó a Tomás con reproches ni entró en controversia con él. Se reveló al que dudaba. Tomás había sido irrazonable al dictar las condiciones de su fe, pero Jesús, por su amor y consideración generosa, quebrantó todas las barreras. La incredulidad queda rara vez vencida por la controversia. [..] Pero revélese a Jesús en su amor y misericordia como el Salvador crucificado, y de muchos labios antes indiferentes se oirá el reconocimiento de Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» (Juan 20: 28).— El Deseado de todas las gentes, cap. 84, p. 764.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
