<<EI temor del Señor es la sabiduría. Quien se aparta del mal es inteligente». Job 28: 28, RVC
La vida de altibajos de José no fue accidental; fue ordenada por la divina Providencia. Pero ¿cómo le fue posible dejar constancia de firmeza de carácter, rectitud y sabiduría? Fue el resultado de una preparación cuidadosa en sus años tempranos. Se dejó guiar por el deber en vez de la inclinación; y la pureza y confianza sencilla del niño llevó fruto en las obras del adulto. Los talentos más brillantes no son de ningún valor a menos que sean mejorados; los hábitos de diligencia y fuerza de carácter moral y finas cualidades mentales no se logran al azar. Dios proporciona las oportunidades; el éxito depende del uso que hagamos de ellas. Las oportunidades providenciales han de discernirse prontamente y aprovecharse con esmero. — Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 301.
Dios se manifestó por medio de José, no solo a Egipto, sino a todas las naciones relacionadas con ese poderoso reino. Quiso hacerlo un portador de luz para todos los pueblos, y lo colocó en el segundo puesto, después del trono, en el mayor imperio del mundo; para que el beneficio de la iluminación celestial pudiera extenderse lejos y cerca. — Ibíd., t. 6, p. 223.
Pocos se dan cuenta de la influencia de las cosas pequeñas de la vida en el desarrollo del carácter. Ninguna tarea que debamos cumplir es realmente pequeña. Las variadas circunstancias que afrontamos día tras día están concebidas para probar nuestra fidelidad, y han de capacitarnos para mayores responsabilidades. Adhiriéndose a los principios rectos en las transacciones ordinarias de la vida, la mente se acostumbra a mantener las demandas del deber por encima del placer y de las inclinaciones propias.
Las mentes disciplinadas en esta forma no vacilan entre el bien y el mal, como la caña que tiembla movida por el viento; son fieles al deber porque han desarrollado hábitos de lealtad y veracidad. Mediante la fidelidad en lo mínimo, adquieren fuerza para ser fieles en asuntos mayores. Un carácter recto es de mucho más valor que el oro de Ofir. Sin él nadie puede llegar a un cargo honorable. Pero el carácter no se hereda. No se puede comprar. La excelencia moral y las buenas cualidades mentales no son el resultado de la casualidad. Los dones más preciosos carecen de valor a menos que sean aprovechados. — Patriarcas y profetas, cap. 20, p. 199.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
