«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron».
Apocalipsis 21: 4
No puede haber dolor en la atmósfera del cielo. En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni indicios de luto. «Ningún habitante dirá: «Estoy enfermó»; y se perdonará la iniquidad del pueblo que allí habita» (Isa. 33: 24, NVI). Nos invadirá una grandiosa marea de bienaventuranza que irá ahondándose a medida que transcurra la eternidad.— Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 228.
Llegó el momento por el cual suspiraron los santos desde que la espada de fuego expulsó a la primera pareja del paraíso, el tiempo de «la redención de la posesión adquirida» (Efe. l: 14). La tierra dada al principio al ser humano para que fuera su reino, entregada alevosamente por él a manos de Satanás, y conservada durante tanto tiempo por el poderoso enemigo, ha sido recuperada mediante el gran plan de la redención. Todo lo que se había perdido por el pecado, ha sido restaurado. El propósito primitivo que tenía Dios al crear la tierra se cumple al convertirse esta en la morada eterna de los redimidos. «Los justos heredaran la tierra, y vivirán para Siempre sobre ella» (Sal. 37: 29).
Allí «se alegrarán el desierto y el erial; la estepa se gozarán y florecerá como la rosa» (Isa. 35: 1). «En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán» (Isa. 55: 13). «Morará e lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará y un niño los pastoreará» (Isa.. 11: 6). «No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte» (Isa. 11: 9), dice el Señor.—— El conflicto de los siglos, cap. 43, pp. 654, 655.
Solo queda un recuerdo nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado.
El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado: La misma pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor.— Ibid., pp. 653, 657.
EL REINO DE GLORIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
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