«TODO SE ESCRIBIÓ COMO EJEMPLO PARA TÍ»

«Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos, a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales»

1 Corintios 10: 11.

Al haber sido esclavizados durante más de cuatrocientos años, los israelitas no tenían más aspiraciones fuera de ser mejores esclavos y de sufrir lo menos posible. No había más que hacer ladrillos con el barro, construir y trabajar incasablemente como la única recompensa de su vida.

Dios aparece en el escenario para librarlos por medio de Moisés, haciéndolos testigos de cómo empieza a derrumbar al Imperio egipcio con una plaga tras otra. El imponente, orgulloso y aparentemente grandioso Egipto cayó ante la majestad y poder del Señor, pero Dios quería que en la mente de los israelitas quedara bien grabado que él estaba por encima de cualquier poder humano.

Les permitió contemplar cómo, por su poder, el mar Rojo se abrió para que ellos pasaran en seco y pudieran mirar cómo el ejército del poderoso Egipto se ahogaba bajo miles de litros de agua. También fueron testigos de cómo, en medio del desierto seco, por la palabra de Dios  las rocas dieron agua fresca y cristalina para saciar a decenas de miles de personas, más sus animales. Sus ojos contemplaron la columna de fuego que los calentaba de noche y contemplaron las nubes que cubrían del calor abrasador del desierto, al mismo tiempo que comían maná del cielo. Todo esto sucedió para que su mente conociera al gran Dios todopoderoso que tenían, al Dios que los había escogido sin mérito alguno.

Pero todo esto se les olvidó. ¿Acaso Dios no había hecho suficiente para que ellos creyeran? Lo cierto es que lo abandonaron para ir y adorar a ídolos de oro y plata. Profanaron su nombre una y otra vez hasta el cansancio, no solo en el desierto, sino también cuando ya estaban en la tierra prometida. Día tras día, Dios los llamó al arrepentimiento con diferentes profetas, pero no quisieron escuchar. Como resultado, la gracia el Señor los desechó como pueblo elegido.

El apóstol Pablo ahora te recuerda en forma de amonestación que estas cosas se escribieron como ejemplo para ti. El Dios todopoderoso sigue haciendo milagros en  tu vida y te llama sin ningún mérito. Nada tienes que le interese; nada eres para presumir de algo, porque te escoge solo por su gran amor.

Muchos, a pesar de mirar sus múltiples bendiciones en la vida, se olvidan de él. Se van tras dioses de este mundo como el dinero, el trabajo, la fama o cualquier otro que ocupe el lugar de Dios. ¿Acaso no ha hecho suficiente por ti? ¿Necesitas más evidencia para creer? Estas cosas sucedieron para tu ejemplo a fin de que no caigas en semejante desobediencia. Dios te llama. Arrepiéntete antes de que seas echado de su presencia.

Dios te acepta y te perdona porque todo es por su gracia.

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por:  Isaías  Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.

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