sábado , 27 junio 2026
Matinal Para Damas 2016

Todo o nada

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«A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos» (2 Cor. 8: 2).

Oseola McCarty nació en Mississippi, Estados Unidos, en 1908. Cuando estaba en sexto grado, tuvo que dejar para siempre la escuela para cuidar de su tía. El resto de su vida se dedicó a lavar ropa y, como nunca se casó, ahorro casi todo lo que ganaba. Tras su jubilación destinó el sesenta por ciento de sus ahorros (que ascendían a 150,000 dólares) a la Universidad del Sur de Mississippi como fondo para becas para estudiantes pobres. Se convirtió en la más famosa benefactora de dicha institución. Desde entonces fue muy solicitada por los medios, y recibió ofertas para vivir una vida acomodada, pero su respuesta fue: «Vivo donde quiero y como quiero». En una ocasión Oseola compartió escenario con Ted Turner, el magnate de las comunicaciones, quien afirmó: «Admiro a Oseola. Ella entregó los ahorros de toda la vida, yo solo he dado la tercera parte ».*

«Un día, Jesús estaba en el templo, y se sentó frente a las cajas de las ofrendas. Allí veía cómo la gente echaba dinero en ellas. Mucha gente rica echaba grandes cantidades de dinero. En eso llegó una viuda pobre, y echó en una de las cajas dos moneditas de poquísimo valor. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que esta viuda pobre dio más que todos los ricos. Porque todos ellos dieron de lo que les sobraba, pero ella, que es tan pobre, dio todo lo que tenía para vivir»» (Mar. 12: 41-44, TLA).

Hoy, Jesús está en su templo observando, dándose cuenta cuando damos a medias y entristeciéndose por ello. Pero también llamando a su Padre de vez en cuando para decirle: «Mira a esa mujer; ella sí ofrenda de corazón». ¿Te has privado alguna vez de algo para contribuir a esa causa mayor que la tuya que es el evangelio? ¿Has renunciado a un estilo de vida más holgado por mantener la sencillez del cristianismo en tu corazón? ¿Has pensado en dar todo lo que tienes para ayudar a los más desfavorecidos?

Cuando presentamos nuestras ofrendas al Señor, ¿damos de aquello que sabemos no nos privará de ninguna comodidad o damos sin escatimar y dejando a un lado todo egoísmo? Ofrendar es darse una misma, poner lo que una es y lo que tiene al servicio de Dios, porque solo cuando se da todo, se da algo en realidad.

“Mientras no se ha dado todo, no se ha dado nada.” – Georges Marie Guynemer

* Puedes cambiar el mundo (Buenos Aires: Editorial Peniel,2004), pp. 124-125

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Tomado de: Lecturas devocional es para Damas 2016
“Ante todo ser cristiana”
Por: Mónica Díaz

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