«Sabemos, además, que a los que aman a Dios,
todas las cosas los ayudan a bien, esto es,
a los que conforme a su propósito son llamados».
Romanos 8:28, RV95
EL CORAZÓN QUE SE HA ENTREGADO a la sabia disciplina de Dios confiará en toda obra de su providencia. […] Si Dios dejara que cada uno hiciera como le place, se fomentaría la presunción y el orgullo, y la gracia de la humildad no se cultivaría en el corazón. La verdadera cultura solo es posible para aquellos que son realmente humildes.
Las cosas que tanto deseamos hacer pueden hacerse realidad después de que Dios nos ha probado en la escuela de la experiencia; y entre nuestras mayores bendiciones puede contarse aquello que no se nos permitió realizar y que habría impedido hacer las mismas cosas que estaban mejor calculadas para prepararnos para una obra mayor. Los deberes sencillos de la vida real eran esenciales para impedir los esfuerzos inútiles por hacer cosas que no estábamos capacitados para realizar. Nuestros planes a menudo fracasan, para que los planes que Dios tiene para nosotros puedan resultar en un éxito completo. ¡En la vida futura veremos explicados los enredos y los misterios de la vida que tanto estorbaron y frustraron nuestras esperanzas! Veremos que las oraciones y las esperanzas de ciertas cosas que nos fueron retenidas han estado entre nuestras mayores bendiciones.— Carta 2, 1889, pp. 8, 9.
No podemos esperar que todo brille en este mundo. Nubes y tormentas se cernirán a nuestro alrededor, y debemos estar preparados para mantener nuestros ojos dirigidos hacia donde vimos la luz por última vez. Sus rayos pueden estar ocultos, pero todavía viven, todavía brillan detrás de la nube. Es nuestra obra esperar, velar, orar y creer. Apreciaremos la luz del sol mucho más después de que desaparezcan las nubes. Veremos la salvación de Dios si confiamos en él, tanto en la oscuridad como en la luz.— Carta 23, 1870.
Todas las pruebas, todas las aflicciones, toda la paz, toda la seguridad, la salud, la esperanza, la vida y el éxito están en las manos de Dios, y él puede dirigirlos para el bien de sus hijos. Es nuestro privilegio ser suplicantes, pedirle cada cosa a Dios, someter humildemente nuestro pedido a sus sabios propósitos y voluntad infinita.— Manuscrito 1, pp. 2, 3.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

