«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir; para corregir, para instruir en justicia». 2 Timoteo 3: 16

LA PALABRA DE DIOS INCLUYE las escrituras del Antiguo Testamento así como las del Nuevo. El uno no es completo sin el otro.— Sketches From the Life of Paul, p. 117. Tanta atención merece el Antiguo Testamento como el Nuevo. Al estudiar el Antiguo Testamento hallaremos manantiales vivos que brotan de lugares donde el lector superficial tan solo encuentra un desierto.—La educación, cap. 20, p. 171.
Cristo, tal como fue manifestado por los patriarcas, simbolizado en el servicio expiatorio, pintado en la ley y revelado por los profetas, constituye las riquezas del Antiguo Testamento. Cristo en su vida, en su muerte y en su resurrección, Cristo tal corno lo manifiesta el Espíritu Santo, constituye los tesoros del Nuevo Testamento. Nuestro Salvador, el resplandor de la gloria del Padre, pertenece tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento arroja luz sobre el Nuevo, y el Nuevo sobre el Antiguo. Cada uno de ellos es una revelación de la gloria de Dios en Cristo. Ambos presentan verdades que revelarán continuamente nuevas profundidades de significado para el estudiante fervoroso.— Sketches From the Life of Paul, pp. 118-119.
Si, la Biblia entera nos habla de Cristo. Desde el primer relato de la creación […], hasta la última promesa: «¡Vengo pronto!» (Apoc. 22: 12), leemos sobre sus obras y escuchamos su voz. Si deseamos conocer al Salvador, acudamos a las Sagradas Escrituras.— El camino a Cristo, cap. 10, p. 130.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
