«Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche». Salmo 1:2, TLA
EL ÚLTIMO PENSAMIENTO de la noche y el primer pensamiento de la mañana deben dirigirse a Aquel en quien se centra nuestra esperanza de vida eterna.-Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 73, p. 308.
Pareciera que muchos rehúyen los momentos pasados en meditación, en la búsqueda de las Escrituras y en la oración, como si el tiempo empleado de esa manera fuera perdido. Yo quisiera que todos pudieran ver este asunto a la luz en que Dios quiere que lo veamos, porque así le darían la primera importancia al reino de los cielos. […] Así como el ejercicio aumenta el apetito y vigoriza y le da salud al cuerpo, también los ejercicios devocionales aumentarán la gracia y el vigor espiritual. Los afectos debieran centrarse en Dios. Contemplamos su grandeza, su misericordia y excelencia. Dejemos que su bondad, su amor y perfección de carácter cautiven nuestro corazón. Conversemos sobre sus encantos divinos y sobre las mansiones celestiales que él está preparando para los fieles. Aquel cuya conversación se refiere al cielo es un cristiano de provecho para los que lo rodean. Sus palabras son útiles y refrescantes. Ejercen un poder transformador sobre quienes las escuchan, y ablandarán y subyugarán el alma.— The Review and Herald, 29 de marzo de 1870.
Hay una constante necesidad de comunión privada con Dios. Debemos apropiarnos del Espíritu de Cristo si queremos impartirlo a otros. No podemos hacer frente a las agencias humanas y satánicas combinadas, a menos que pasemos mucho tiempo de comunión con la fuente de todo poder. Debiéramos tener algún momento para alejarnos de los sonidos, de los quehaceres terrenos y de las voces humanas, y escuchar la voz de Jesús en algún lugar apartado. Así podemos probar su amor y ser imbuidos de su Espíritu. Así aprenderemos a crucificar el yo. Esta conducta puede parecer imposible para la mente humana. Podemos decir: «No tengo tiempo». Pero cuando consideramos el asunto tal como es, no perderemos tiempo, porque cuando nos aseguremos el poder y la gracia que provienen de Dios, nosotros no cumplimos esta tarea. Jesús es el verdadero obrero. «Sin mí —dice Cristo—, no pueden ustedes hacer nada» (Juan 15:5, DHH). […] La reflexión y la oración ferviente inspirarán a un santo esfuerzo.— Manuscrito 25a, 1891, pp. 14, 15.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Martha González.

