«Pero sus criados se acercaron a él y le dijeron: “Señor, si el profeta le hubiera mandado hacer algo difícil, ¿no lo habría hecho usted? Pues con mayor razón si solo le ha dicho que se lave usted y quedará limpio”. Naamán fue y se sumergió siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio» (2 Reyes 5: 13, 14).
APLÍCALA A TU VIDA
¿En qué aspecto de tu vida desearías ser «lavado y limpio»? Lee Colosenses 2: 13, 14. Escríbele una carta a Dios confesando esta lucha en tu vida. Quema la carta para recordar el perdón completo y perfecto que Dios nos otorga.
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
2do. trimestre 2020 “AMOR NO CORRESPONDIDO”
Lección 4: «SIETE ZAMBULLIDAS EN AGUA LODOSA »
Colaboradores: Gisela B. Barbosa
