Es muy fácil permanecer sentado discutiendo lo complicado que está el mundo: los motivos por los cuales la gente no entiende la verdad, las razones por las que están cautivos del pecado y el vicio … Hablamos al respecto como si fuera asunto de ellos salvarse del pecado, de los vicios o de su pésimo estilo de vida. A menudo me pregunto si mantenemos el balón en el lado de ellos de la cancha porque eso es más cómodo para nosotros que poner en práctica la verdad que profesamos. Esa verdad que coloca la responsabilidad en las manos de Cristo, incluyendo a su cuerpo, la iglesia. ¿Has pensado en alguna ocasión que la iglesia no era lo que esperabas, o que era apenas un lugar para relajarse, desprovisto de un poder capaz de transformar vidas?
Imagina a la iglesia llena de «ministros», compartiendo sus dones por entero con el mundo.
Piensa en lo siguiente: «El verdadero carácter de la iglesia se mide, no por la alta profesión que haga, ni por los nombres asentados en sus libros, sino por lo que está haciendo realmente en beneficio del Maestro, por el número de sus obreros perseverantes y fieles. El interés personal y el esfuerzo vigilante e individual realizarán más por la causa de Cristo que lo que puede lograrse por los sermones o los credos».
¿Será que hemos confiado más en los sermones para que sean portadores del mensaje y mantengan la salud de la iglesia, olvidando que todos tenemos un don que devolverle a Dios? Imagina a la iglesia llena de «ministros», compartiendo sus dones por entero con el mundo. Según expresa Elena G. de White en la siguiente declaración, se nos ha inculcado este deseo de ayudar a los pecadores a librarse del poder de Satanás mediante la verdad y el poder de Dios que deben fluir a través de nosotros.
«Al cristiano no le interesa vivir para sí. Se deleita en consagrar todo lo que tiene y todo lo que es al servicio del Maestro. Lo motiva un deseo inexpresable de ganar almas para Cristo. A los que no participan en absoluto de este deseo, les conviene preocuparse por su propia salvación. Oren ellos por el espíritu de servicio.
¿Cómo puedo glorificar mejor a Aquel a quien pertenezco por creación y redención? Esta es la pregunta que deberíamos hacernos. La persona verdaderamente convertida tratará de rescatar con ansiosa solicitud a los que se hallan todavía bajo el poder de Satanás; rehusará hacer nada que pudiera estorbarlo en su tarea.
PARA COMENTAR
- ¿Te interesa servir a los perdidos?
- ¿En qué forma te impresionó Dios a servir en el pasado, aunque no le dieras seguimiento a dicha impresión?
- ¿Conoces a alguien que lucha con el pecado? ¿Cómo podrías ayudar a esa persona?
- ¿Cómo podría tu grupo servir a alguien en forma unida?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 8: «Jesus y los pobres»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
