«Así presentó Cristo a sus discípulos, en el Monte de los Olivos, la escena del gran día de juicio. Explicó que su decisión girará en derredor de un punto. Cuando las naciones estén reunidas delante de él, habrá tan solo dos clases; y su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes.
«Su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes».
En aquel día, Cristo no presenta a los hombres la gran obra que él hizo para ellos al dar su vida por su redención. Presenta la obra fiel que hayan hecho ellos para él. A los puestos a su diestra dirá: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí». Pero aquellos a quienes Cristo elogia no saben que le han estado sirviendo. A las preguntas que hacen, perplejos, contesta: «En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis».
Jesús dijo a sus discípulos que serían aborrecidos de todos los hombres, perseguidos y afligidos. Muchos serían echados de sus casas y empobrecidos. Muchos sufrirían angustias por la enfermedad y las privaciones. Muchos serían encarcelados. A todos los que abandonasen a sus amigos y su hogar por amor a él, prometió en esta vida cien veces tanto. Ahora asegura una bendición especial a todos los que iban a servir a sus hermanos. En todos los que sufren por mi nombre, dijo Jesús, habéis de reconocerme a mí. Como me serviríais a mí, habéis de servirlos a ellos. Esta será la evidencia de que sois mis discípulos.
«Al abrir vuestra puerta a los menesterosos y dolientes hijos de Cristo, estáis dando la bienvenida a ángeles invisibles. Invitáis la compañía de los seres celestiales. Ellos traen una sagrada atmósfera de gozo y paz. Vienen con alabanzas en los labios, y una nota de respuesta se oye en el cielo. Cada hecho de misericordia produce música allí. Desde su trono, el Padre cuenta entre sus más preciosos tesoros a los que trabajan abnegadamente».
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3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 9: «El ministerio en la iglesia del Nuevo Testamento»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
