«Vete a tu casa, con tus parientes, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho, y cómo ha tenido compasión de ti» (Marcos 5:19).
Hoy vamos a hablar de tres personajes de la Biblia que tienen algo en común. ¿Qué será lo que tienen en común? Piénsalo a medida que vas leyendo.
Empezaremos por el paralítico que vivía en una camilla. Cuando Jesús lo vio, lo sanó, y le dijo: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa» (Mateo 9:6). «La gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios» (vers. 8, RV95).
Ahora, hablaremos de dos ciegos que le dijeron a Jesús: «¡Ten compasión de nosotros!» (Mateo 9:27). Jesús les devolvió la vista y ellos «contaron por toda aquella región lo que Jesús había hecho» (vers. 31).
En otra ocasión, un endemoniado fue sanado por Jesús. Feliz, «el hombre comenzó a contar por los pueblos lo que Jesús había hecho por él; y todos se quedaron asombrados» (Marcos 5:20).
¿Ya sabes qué tienen en común? Exacto, todos fueron testigos de Jesús. Gracias a su testimonio, muchas personas se hicieron cristianas. ¿Qué sería de nosotros si tantas personas del pasado no hubieran dado testimonio de Jesús? Fueron héroes a los que debemos estar agradecidos.
¿Estás siendo héroe para algún amiguito al darle un buen testimonio de lo que Jesús hace en tu vida?