viernes , 25 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2020

TENER BUENOS HÁBITOS

«Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio (Prov. 6: 6, LBLA). 

Durante una época en que vivíamos en Altos del Trapiche, Tegucigalpa, cada atardecer mi esposo y yo veíamos a un hombre de abrigo azul y gorro en la cabeza que caminaba con las manos en los bolsillos y con ciertas dificultades por causa del sobrepeso. Siempre, sin falta, cada tarde, caminaba vestido igual y por el mismo sendero. Lo perdimos de vista cuando nos mudamos, pero, dos años después, lo vimos de nuevo, a la misma hora, en el mismo lugar y con el mismo abrigo azul. Sin embargo, no todo era lo mismo: ahora el abrigo le quedaba enorme. Había perdido peso y su paso era dinámico y sin dificultades, totalmente decidido, como el de quien no desea regresar a los días del pasado. Aquel hábito de salir cada tarde a caminar había dado fruto.

Los hábitos… Eso que hacemos a menudo y que, a fuerza de repetición, se convierte en nuestra naturaleza, en aquello que nos nace de manera automática. ¡Qué importantes son! Siendo que el Señor nos llama a renovar nuestra mente, nuestra manera de vivir (ver Romo 12: 2), es crucial que empecemos a dar importancia al desarrollo de hábitos saludables, para que lleguen a convertirse en nuestra naturaleza, en aquello que nos nace de manera automática. Y así como la salud física depende en gran medida de hábitos diarios como el ejercicio, el descanso, la buena alimentación o el agua, la salud espiritual depende de hábitos diarios como:

La oración a solas con Dios: «Jesús se retiraba a orar a lugares donde no había nadie» (Luce 5: 16).

> La lectura de la Biblia, que nos enseña a tener discernimiento: «La comida sólida es para los adultos, para los que ya saben juzgar, porque están acostumbrados a distinguir entre lo bueno y lo malo» (Heb. 5: 14).

> La puesta en práctica de los principios del evangelio: «¡Quiero poner en práctica tu enseñanza, siempre!» (Sal. 119:44).

> Huir de la ociosidad: «El perezoso desea y no consigue; el que trabaja, prospera» (Prov. 13:4).

> Ser constante en toda buena obra (ver 1 Cor. 15: 58; 2 Cor. 9: 8).

> «Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Cor. 10: 5, RVC).

Te propongo hoy comenzar a desarrollar buenos hábitos físicos (porque el cuerpo es templo del Espíritu Santo) y espirituales (porque por la fe vivirá el justo). Sin duda cosecharás los frutos en esta vida y en la venidera.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2020
“Un día a la vez”
Por: Patricia Muñoz Bertozzi
Colaboradores: Rosita Almazo & Paty Solares

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