viernes , 11 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

TEMAN A DIOS

El tercer ángel vuela por en medio del cielo anunciando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Representa la obra que debe hacerse en estos últimos días. El mensaje no pierde nada de su poder al progresar en su vuelo. Juan ve que la obra crece en potencia hasta que toda la tierra se llena con la gloria de Dios. El mensaje: “Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida”, debe ser dado en alta voz. Con celo y energías más intensas, los seres humanos deben impulsar la obra del Señor. Los hombres, las mujeres y los niños deben prepararse para dar el mensaje en el hogar, en la escuela y en la iglesia… Necesitamos jóvenes y señoritas fuertes, devotos y abnegados, que avancen hacia el frente (Hijos e hijas de Dios, p. 209).

Los discípulos de Cristo deben precaverse hoy contra la tendencia a perder el espíritu de reverencia y temor piadoso. Las Escrituras enseñan a los hombres cómo deben acercarse a su Hacedor, a saber, con humildad y reverencia, por la fe en un Mediador divino. El salmista declaró:

“Porque Jehová es Dios grande;

Y Rey grande sobre todos los dioses…

Venid, adoraremos y postrémonos;

Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor”. Salmo 95:3, 6 …

La verdadera reverencia hacia Dios nos es inspirada por un sentido de su infinita grandeza y un reconocimiento de su presencia. Este sentido del Invisible debe impresionar profundamente a todo corazón. La presencia de Dios hace que tanto el lugar como la hora de la oración sean sagrados. Y al manifestar reverencia por nuestra actitud y conducta, se profundiza en nosotros el sentimiento que la inspira. “Santo y temible es su nombre” (Salmo 111:9, VM), declara el salmista. Los ángeles se velan el rostro cuando pronuncian ese nombre. ¡Con qué reverencia deberían pronunciarlo nuestros labios, puesto que somos seres caídos y pecaminosos! (Profetas y reyes, págs. 33, 34).

La humildad y la reverencia deben caracterizar el comportamiento de todos los que se alegan a la presencia de Dios. En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor tuviese al mismo nivel que nosotros. Algunos se dirigen al Dios grande, todopoderoso y santo, que habita en luz inaccesible, como si se dirigieran a un igual o a un inferior. Hay quienes se comportan en la casa de Dios como no se atreverían a hacerlo en la sala de audiencias de un soberano terrenal. Los cuentos deben recordar que están ante la vista de Aquel a quien los serafines adoran, y ante quien los ángeles cubren su rostro. A Dios se le debe reverenciar grandemente; todo el que verdaderamente reconozca su presencia se inclinará humildemente ante él, y como Jacob cuando contempló la visión de Dios, exclamará: “¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo”. Génesis 28:17 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 256, 257).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
2nd. Trimestre 2023 «LOS TRES MENSAJES CÓSMICOS»
Lección 4: «TEMAN A DIOS Y DENLE GLORIA»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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