¿Un niño a esta edad?, Zacarías dudó de las palabras del ángel. Así que el ángel le dio una señal. “Como no has creído en mis palabras, quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día que esto suceda”. y luego el ángel desapareció.
Zacarías abrió su boca para empezar a orar por el pueblo, pero nada salió. No pudo pronunciar palabra alguna.
Durante todo ese tiempo, Zacarías había estado en el Lugar Santo. La gente afuera empezó a preguntarse qué le habría ocurrido. Cuando finalmente salió, su rostro resplandecía extrañamente. Tranquilamente, Zacarías les hizo señas de que había visto a un ángel.
Zacarías se apresuró para ir a su casa. Trató de decirle a Elizabeth lo que le había sucedido, pero no pudo hablar. Tuvo que escribir y hacer señas con las manos para darle a su esposa la maravillosa noticia. ¡Tendrían un hijo, un hijo muy especial! Un hijo que se llamaría Juan. ¡Un ángel se lo había declarado!
Meses más tarde nació el niño. Las amistades de Elizabeth vinieron a ver al bebé recién nacido. “Su nombre será Juan”, les anunció Elizabeth.
“¿Juan? Ninguno en la familia se llama Juan, ¿por qué no lo llaman Zacarías?” urgían las mujeres.
Elizabeth miró a su esposo. Zacarías movió la cabeza y pidió que trajeran una pizarra. Rápidamente escribió para que todos lo pudieran ver. “Su nombre es Juan”.
Inmediatamente le volvió la voz al anciano sacerdote. Le habló a la gente, y dio gracias a Dios por esa bendición.
Juan creció en el desierto, donde aprendió a servir. A menudo Zacarías le contaba a Juan acerca del ángel en el altar: “Dios tiene un trabajo especial para ti”, le decía Zacarías. “Irás delante del Señor para prepararle el camino”.
Cuando Juan creció invitaba a la gente a arrepentirse de sus pecados y bautizarse. Ayudó a muchas personas a estar listas para encontrarse con Jesús.
Dios tiene un lugar especial en su plan para ti también. Podemos preparar el camino para Jesús al servir a otros y atendiendo sus necesidades de esta manera la gente estará más dispuesta para aprender acerca de Jesús.