miércoles , 10 junio 2026
Matinal Para Jóvenes 2018

¡Síganme los buenos!

«Síganme, y yo haré que ustedes sean pescadores de hombres». Marcos 1: 17

 AQUEL RETIRO DE DAMAS FUE, sin lugar a dudas, un evento digno de recordar.  El lugar seleccionado fue la playa de San Rafael, con elevaciones montañosa que inician en la misma costa. Fue allí donde vi a la hermana Reyita. Ella llevaba veinte años  asistiendo a la iglesia, a pesar de que no se había bautizado. Me acerqué a ella  intrépidamente y le dije: «Reyita, esta tarde, luego del retiro, usted  sellará  su vida por medio del bautismo». Había sentido que Dios quería que le hiciera ese llamado  y confiaba en que recibiría una respuesta afirmativa. Pero ella replicó escuetamente  «No se preocupe, pastor, lo haré después».

En ese momento me sentí confundido. « ¿Por qué Dios me había mandado a fracasar? »,  pensaba, mientras la programación seguía su curso. Fue entonces cuando,  Fue entonces cuando de la elevación más cercana a nosotros, empezaron a desprenderse rocas una sandía que rodaban a gran velocidad hasta el lugar donde nos encontrábamos. Empezamos a correr para alejarnos del peligro y desde la distancia observamos cómo, donde antes habíamos estado, caían las rocas.

Si crees que mi testimonio es que Dios nos protegió la vida te has quedado a  medias, lo más sorprendente pasó después. La hermana Reyita, temblorosa todavía, se me acercó con voz  firme me dijo: «Pastor, quiero que usted me bautice hoy».- le  contesté—. La bautizaremos esta tarde». «No, pastor —refutó ella -.  Usted me bautizará ahora mismo». Yo sonreí y le dije: «Amén». Ese fue un bautismo especial para  mí.

Por supuesto, no creo que Reyita haya decidido bautizarse gracias a mi elocuencia, pero sí creo  que ese día fui uno de los instrumentos que Dios usó, un «pescador»  de seres  humanos. Mirando la vida cristiana desde la perspectiva de las palabras que Jesús  dirigió a Pedro creo que la predicación del evangelio es parte esencial, de lo que, como   cristianos, somos, y no simplemente algo que podemos decidir hacer o no.

¿Te sientes orgulloso de ser cristiano? Recuerda entonces que el cristianismo consiste en algo más  lo que comemos o un lugar que escogemos para reunirnos. Ellen G. De White  escribió: «Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados a  él» (El evangelismo, cap. 9, p. 216).

¿Quién los invitará a entrar?

Hoy tu y yo tenemos la oportunidad de decir: «Yo iré, Señor».

Dorian Santana

República Dominicana

#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2018
“365 vivencias de jóvenes como tu

Por: Al Richard Powel, Jorge L. Rodríguez

Matinales relacionados

PRUEBA

Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre...

Cada final es un nuevo comienzo

«Yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero...

A pesar de las dificultades 

«Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera,...

Una fe de caída libre     

«Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia...