«Después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar» (Juan 14:3).
—Amor, voy a salir para el Parque Nacional Death Valley —le dijo el señor McMullen a su esposa—. Aquí te dejo por escrito dónde estaré en todo momento, y a qué hora regresaré el viernes. Cada tarde, en cuanto llegue al albergue, te llamaré. Solo hay señal en los albergues.
—De acuerdo, amor, oremos para que el Señor te cuide —respondió su esposa.
Tras la oración, el señor McMullen salió para su excursión solitaria. Caminando aquella primera tarde, pisó una piedra y se rompió un tobillo. ¡No podía seguir caminando! ¡Y tampoco tenía señal en su celular! Se arrastró como pudo hasta una sombra y se sentó a esperar, completamente seguro de que, al día siguiente o al otro, llegarían a rescatarlo. ¿Sabes por qué estaba tan seguro de que el rescate vendría en camino? Porque su esposa sabía todo lo que él iba a hacer. Ese conocimiento le salvó la vida.
Saber dónde estás es importante para tus padres, por eso debes decírselo siempre. De manera similar, Jesús nos ha dicho dónde está: en el cielo, esperando el momento en que vuelva a buscarnos. Eso es lo que nos hace sentir seguros de nuestra salvación.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
“HÉROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Lisseth Orduz y Claudia Escamilla.
