«Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!» (Gálatas 1: 10)
Mi libro para niños favorito es Tú eres especial, de Max Lucado. Si no lo has leído, te lo recomiendo (de hecho, creo que más bien es para adolescentes). La historia es muy profunda. Imagina un mundo en el que los gustos y preferencias se expresan a través de calcomanías. El libro introduce a personajes de madera que van por todas partes regalando calcomanías. Si alguien es lindo, o tiene talento, entonces le pegan una estrella dorada; pero si es feo, torpe o poco interesante, le pegan un punto gris.
Hay un personaje llamado Puncinello. Puncinello tiene tantos puntos grises que no quiere salir a la calle. Está convencido de que cualquiera que lo vea le pondrá más puntos, porque se los merece. Está convencido de que él no es una buena persona de madera. Un día, se encuentra con una muchacha diferente: no tiene puntos ni estrellas; es puramente madera. Las etiquetas no se le quedan pegadas. Cuando la gente intenta pegarle etiquetas, se le despegan. Puncinello quiere ser así, no tener marcas, y le pregunta: «¿Cómo haces para no tener etiquetas?». Ella le dice que vaya a visitar al artesano que los ha creado a todos, llamado Elí. Armándose de valor, Puncinello va al taller del artesano. Elí lo reconoce, lo toma en sus brazos y le asegura que él es especial, aunque tenga tantos puntos. «¿Cómo puedo liberarme de estas calcomanías?», pregunta Puncinello. El artesano le da el secreto: «Las calcomanías solo se quedan pegadas si tú lo permites; si decides que te da igual lo que los demás piensen de ti, se despegarán». Y le recuerda lo especial que es. Puncinello se cree por primera vez que él es especial. La última imagen del libro muestra su último punto gris cayendo al suelo.
He leído este libro a adolescentes para resaltar dos cosas: primera, que muchas veces nos criticamos unos a otros, nos comparamos, y eso es ridículo; segunda, que las opiniones de los demás no deberían hacernos perder la autoestima. Nuestro valor se basa en nuestra relación con Jesús. Sí, ya sé que es difícil de creer, pero debemos decidir si queremos agradar a Dios o a los demás. Es imposible agradar a todos. ¿A quién quieres agradar tú?
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Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN.”
Por: Melissa & Greg Howell Seth
