«Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe»
1 Corintios 13: 1.
Hay un dicho popular que dice: «Caras vemos, corazones no sabemos». ¡Qué gran verdad! ¿Cómo conocer el corazón del ser humano? Tan misterioso y engañoso que es realmente difícil de comprender. Se pueden observar las acciones y sus efectos, pero no se pueden conocer las intenciones, por lo que te puedes llevar chascos terribles, ya que lo que considerabas como actos de bondad puede salir a la luz como actos peversos. El mundo está lleno de este tipo de historias que te pueden dejar estupefacto.
Por tal motivo, la Biblia es muy clara al hablarte con pensamientos sencillos, concisos y directos. Es decir, Dios, conociendo la complejidad del corazón del ser humano, no se deja impresionar por nada. Lo que realmente cuenta es la intención del corazón.
Existen muchas personas que hacen cosas buenas y malas con la mejor intención, así como también existen personas que nunca quisieron hacer cosas buenas y Dios utilizó esos actos para bien, aunque su origen haya sido perverso. Lo importante en esta refleción es que Dios te dice que aquellas cosas que haces, aunque sean grandes y espectaculares, si no tienes amor, no sirven para nada.
Sin embargo, así como la viuda que dio dos blancas con amor Dios la justificó como un ejemplo digno de imitar (ver Lucas 21: 1-4), Dios conoce el corazón y tus actos ante su presencia son una carta abierta, como un vidrio transparente que no puede ocultar las intenciones. Lo maravilloso del caso es que Dios te conoce y esto es extraordinario, porque a pesar de que sabe las intenciones del corazón, te ama inmensurablemente. Ningún acto, por más perverso que sea, puede cambiar su amor por ti. Claro, eso no significa que no cosecharás las consecuencias porque tarde o temprano el Señor te juzgará.
Pero aun sus juicios serán por amor. Dios es amor y es el único que puede enseñarte a amar. Solo él ama incondicionalmente. Tú no sabes amar y necesitas aprender cómo.
El Dios del amor está, listo para enseñarte a amar por medio de su amor. Ven a sus brazos de amor eterno, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
