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“Dice al Señor: ‘Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!’ Solo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales” (Sal. 91:2,3).
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“Dice al Señor: ‘Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!’ Solo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales” (Sal. 91:2,3).
A Jonathan le gustaba mucho ir con su familia, algunos sábados, a una Iglesia que frecuentemente invitaba a su papá a predicar. En esas ocasiones, se desplazaban a pie, y aquello era una aventura para él. El camino pasaba por debajo de árboles que daban abundante sombra, y como era invierno, uno que otro charco se había formado en el piso, de tal forma que Jonathan podía saltar en ellos. Luego de una larga caminata llegaban a la iglesia, que estaba pintada de verde y rodeada de árboles. Al llegar, se lavaban los pies, se ponían los zapatos limpios que llevaban en la mochila, se cambiaban de ropa y se sentaban en el primer banco.La nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue...
Sáb, 03 febrero 2018[soundcloud id=’376344380′ height=’false’] «Fíjate bien en dónde pones los pies, y siempre...
Sáb, 30 diciembre 2017