«Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dice Jehová». Isaías 66: 23

EL SÁBADO FUE SANTIFICADO en ocasión de la creación. Tal cual fue ordenado para el ser humano. Tuvo su origen «cuando alababan juntas todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios» (Job 38: 7).
El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al ser humano en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera. Sobre aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo declara: «Mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido» (Mat. 5: 18, NVI). Así que mientras duren los cielos y la tierra, el sábado continuará siendo una señal del poder del Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol. «De sábado en sábado», los habitantes de la tierra renovada y glorificada, subirán «a adorar delante de mí, dice Jehová» (Isa. 66: 23).— El Deseado de todas las gentes, cap. 29, pp. 253-255.
Dios enseña que debemos congregarnos en su casa para cultivar los atributos del amor perfecto. Esto preparará a los moradores de la tierra para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para todos los que le aman. Allí se congregarán en el santuario de sábado en sábado, de luna nueva en luna nueva, para unir sus voces en los más sublimes acentos de alabanza y agradecimiento a Aquel que está sentado en el trono y al Cordero para siempre jamás.— Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 368.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
