SER UNA BENDICIÓN

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

«Por que ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir» ( Marcos 10:45)

MENSAJE:  Al igual que Jesús, hemos de amar y servir a los demás.

¿Cuándo fue la última vez que alguien te dio las gracias por algo? Te sentiste bien, ¿verdad? Casi seguro que te hizo aparecer una sonrisa de oreja a  oreja en la cara. Saber que algo que tú hiciste o que tú dijiste fue una bendición para otra persona es una satisfacción muy grande.

Ser una bendición para los demás es una de las mejores maneras de compartir a Jesús. ¿Y qué significa ser una bendición para los demás? Significa dejar que tu lucecita brille delante de la gente en todo lo que haces, de manera que toda la honra sea para Dios. Para ser una bendición para los demás hemos de ser fieles a Jesús en todo lo que hacemos; utilizar bien nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestra inteligencia; y emplear con sabiduría las cosas materiales que tenemos.
Jesús pasó su infancia y su juventud en una pequeña aldea llamada Nazaret. Si así lo hubiera querido, Jesús podía haber nacido en el seno de una familia rica, o en un palacio, rodeado de poder y esplendor. Sin embargo, prefirió nacer en un hogar humilde y sencillo de la poco conocida aldea de Nazaret. Con su llegada a este mundo, Jesús cumplió la promesa de que Dios se haría ser humano, en todos los sentidos. Jesús fue una persona, así como tú y como yo.
En Lucas 2: 51-52, leemos:
«Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo […j. Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres». Estas palabras se parecen mucho a otras que encontramos en el Antiguo Testamento sobre otro jovencito. Vamos a leerlas en 1 Samuel 2: 26: «Mientras tanto, el joven Samuel seguía creciendo, y su conducta agradaba tanto al Señor como a los hombres». ¿Verdad que es interesante que la Biblia diga exactamente lo mismo sobre estos dos jóvenes?
La Biblia dice que Samuel pasó la noche en el Tabernáculo del Señor, donde se encontraba el Arca, para asegurarse de que la lámpara de Dios nunca se apagara. Y Jesús dijo: «Ustedes son la luz de este mundo» (Mateo 5: 14). El joven Samuel, que creció en el Tabernáculo y estaba a cargo del candelabro de siete brazos, se convirtió en la «luz» de Israel. A lo largo de su vida fue un poderoso testigo de Dios ante su pueblo, y el Señor estaba con él. Si esto es lo que dice la Biblia acerca de Samuel, no es sorprendente entonces que encontremos similitudes entre su vida y la vida de Jesús. Incluso cuando era niño, Samuel era una bendición para la gente que lo rodeaba . De igual manera Jesús, desde que era niño, fue una bendición para le gente que lo rodeaba.
¿Alguna vez te has preguntado cómo era Jesús de niño? Bueno, la Biblia dice algunas cosas. Para empezar, lo que hemos comentado ya, que obedecía a sus padres en todo (Lucas 2: 51-52).
De niño, Jesús pensaba, hablaba y se comportaba como un niño, pero siempre en armonía con su Padre, Dios. Aunque tenía tentaciones como las tienes tú, Jesús nunca pecó, sino que resistió cada tentación con la ayuda de Dios. Con la dirección de sus padres, aprendió a observar la naturaleza ya través de ella recibió grandes lecciones espirituales para la vida. También leía las Escrituras y comprendía su profundo significado, lo cual dejaba asombrados a quienes lo oían hablar de ellas siendo aún tan jovencito.

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Lección de Escuela Sabática para MENORES.
1er. Trimestre 2021 <LA GRACIA DE DIOS TRASPASA FRONTERA>
Lección 2: «SER UNA BENDICIÓN»
Colaboradores: Karla González & Antonio Orellana

 

 

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