«No abandones nunca el amor y la verdad». Proverbios 3: 3
David y Jonatán eran muy buenos amigos y se cuidaban el uno al otro. Por desgracia, Jonatan murió y David se quedó muy triste. Pero se le ocurrió una idea. Salió a buscar a algún familiar de Jonatán que necesitara ayuda.
Asi se enteró de Mefi-boset, hijo de Jonatán. Lo buscó, Io llevó a su casa y le dio muchos regalos. Ademas, lo trató como a uno de sus hijos. David se encargó de él durante toda su vida. David fue muy amable con él.
¿Sabias que cuando eres amable haces muy feliz a Jesús? Así es, amiguito. Dios se pone muy contento cuando eres amable con los demás.
Quiero hacerte una pequeña prueba de amabilidad. Te haré unas preguntas y tu responderás sí o no. Así sabré si eres amable.
1.- Cuando alguien hace algo bueno por ti. ¿Le sonríes y le das las gracias?
2.- ¿Recoges tu plato de la mesa cuando terminas de comer?
3.- Si mami está cargando unas bolsas, ¿le ayudas a llevarlas a su lugar?
4.- ¿Pides permiso para cruzar entre las personas?
¡Muy bien! Eres muy amable.
Oración: Jesús, ayúdame a ser amable y ayudar a los demás.
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Tomado de: Lecturas devocionales para los Más Pequeños 2016
“Paso a Pasito, Crezco y Aprendo”
Por: Katy Hernández de Polanco
