Porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. ISA. 65:23.
Tina estaba en el hospital a las 3 de la mañana, escuchando la dolorosa respiración de su padre. Éste era el hombre que había cambiado sus pañales y le había enseñado a andar en bicicleta. Había sido un estibador la mayor parte de su vida, pero ahora el cáncer lo había reducido a un fragmento de lo que era antes, débil y desorientado. Papá se estaba muriendo. No podía luchar más.
Tina pensó que podía seguir con su vida normal después del funeral. Pero nada era lo mismo. Estaba obsesionada con el padre que le faltaba. El olor de una colonia para después de afeitarse o una melodía de Sinatra la hacía llorar. Tina dice: «Soy un adulto y se supone que tengo que ser fuerte, pero hay días en que me siento como una niña de cuatro años, y todo lo que quiero es tener a mi papá».
Hay un vacío que nos rodea cuando quedamos separados de nuestros seres queridos. Hay un sentimiento de soledad que ninguno que no sea de nuestro círculo más íntimo puede llenar.
Es devastador que se muera un ser querido muy cercano. Los padres y las madres que han experimentado la muerte trágica de sus hijos anhelan verlos otra vez. Los viudos y las viudas anhelan abrazar a sus cónyuges una vez más. Pregúntele a un adolescente cuyo padre haya muerto de cáncer, o deje que un estudiante universitario le cuente de su mejor amigo que fuera atropellado por un conductor ebrio, y ellos le dirán cuánto anhelan ver al ser amado.
Las Escrituras nos prometen esos felices reencuentros. Nuestro Señor tiene las llaves de la tumba y la muerte (Apoc. 1:18). «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» (Apoc. 21:5). ¡Habrá un día de feliz reencuentro!
Nuestros seres queridos no se han ido para siempre. La tumba no los ha absorbido. No los hemos perdido. Ellos descansan en Jesús, y con él no están perdidos. Esperan la gloriosa resurrección, cuando junto con nosotros nos reuniremos con Jesús en el cielo.
La muerte trae una terrible soledad. Crea un vacío doloroso. La promesa de la resurrección alivia el dolor y nos vuelve a traer la esperanza. Nos señala que algún día no tendremos que separarnos jamás.
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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME»
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal

