«Si me alegré con el quebrantamiento del que me aborrecía y me regocijé cuando le sobrevino el mal ique. en lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinos en lugar de cebada!». Job 31: 29, 40
LOS SENTIMIENTOS DE AMARGURA, son totalmente ajenos al espíritu de Cristo […] Jesús, cuando fue denigrado, injuriado, e insultado, no tomó represalias. «Cuando lo maldecían, no respondía con maldición» (1 Ped. 2: 23). Cuando por la crueldad humana sufrió dolorosos azotes y heridas, no pronunció palabras amenazadoras, sino que se encomendó al que juzga con rectitud. […] ¿Es el siervo mayor que su señor? Cristo nos ha dado su vida como modelo, y lo deshonramos cuando nos dolemos en exceso por cada desprecio, o cuando tendemos a sentirnos agraviados por cada herida, imaginaria o real. El hecho de que estemos siempre a la defensiva, para preservar nuestra dignidad, no es evidencia de gran personalidad. Sería mejor sufrir cien veces injustamente que herir el alma con un espíritu vengativo o dar rienda suelta a la ira. No debemos permitir que el resentimiento anide en nuestro corazón. Cuando se nos insulta, no debemOs responder con insultos. iCuánto mal han causando los celos y la malas presunciones! iCómo han transformado la amistad y el amor en amargura y odio! Tenemos que ser menos orgullosos, menos hipersensibles, tener menos amor propio, y morir a los intereses personales. — Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 48, 380, 501; adaptado.
«No te regocijes cuando caiga tu enemgo, ni cuando él tropiece se alegre tu corazón, no sea que Jehová lo veay le desagrade, aparte de sobre él su enojo». Proverbios 24: 17-18
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“Una Religion Radiante”
Por: Elena G. de White
