«Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo». Hechos 2:21 NVI
Tres grandes errores que escucho a menudo sobre la salvación son: «He pecado demasiado para ser salvo»; «He cometido el pecado imperdonable»; y «No creo que mi salvación dure».
Si ha luchado con alguno de estos, anímese: Jesús se ocupó de todas estas preocupaciones en la cruz. En primer lugar, Él ha perdonado todos los delitos cometidos a lo largo de toda la historia. No existe «pecar demasiado». Su sacrificio es más que adecuado para cualquier cosa que usted haya hecho. De hecho, su redención es suficiente para todo el mundo (Juan 3:16).
En segundo lugar, el único «pecado imperdonable» es rechazar a Jesús como su Salvador. Esto es lo que se quiere decir con “blasfemia contra el Espíritu” (Mateo 12:31): usted rechaza la provisión de salvación de Dios. Una vez que usted es un creyente, ya no es capaz de cometer este pecado.
Finalmente, usted no ganó su salvación, la aceptó como un regalo gratuito de Jesús, por lo que Él es su seguridad eterna.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Familiares 2026
«CADA DÍA EN SU PRESENCIA»
Por: Charles F. Stanley
Colaboradores: Familia Mariscal y Claudia Escamilla
