“Mientras el (Jesús) aun hablaba, vinieron vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga, diciendo: “Tu hija a muerto, ¿Para qué molestas más al maestro?” Marcos 5:35

Arriesgando su elevada posición en la comunidad, Jairo acudió a Jesús. Pero justo cuando Jesús se dirigía a casa de Jairo, lo detuvo el toque de una mujer que padecía de una hemorragia de sangre (Mar. 5: 25-34). No sabemos cuánto tiempo demoró el Señor atendiendo a la mujer enferma, pero en algún momento de esos preciosos minutos, la niña murió. ¿Y ahora qué podía hacer Jairo? Él había acudido a Jesús para que sanara a su niña enferma, no para que la resucitara.
—Tu hija ha muerto —dijeron los mensajeros.
Todavía repercuten en su mente esas palabras, cuando escucha la voz de Jesús:
—No temas, cree solamente —le dice el Señor.
Según se desprende del tiempo verbal en griego, lo que el Señor le dice es. “Sigue creyendo”. * Ya Jairo había mostrado fe al acudir a Jesús, pero ahora debía seguir creyendo. Dice el relato que cuando llegaron a la casa de Jairo, Jesús «entró a donde estaba la niña, la tomó de la mano y le dijo: “Talita cum (que significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!)”». Entonces «la niña se levantó en seguida […], y todos se llenaron de asombro» (vers. 40-42, NVI).
¿Alguna lección para nosotros? ¡Por cierto que sí! Esa lección la señala Warren W. Wiersbe cuando escribe que cuando a nuestro alrededor el mundo parezca desplomarse, todo lo que hemos de hacer es aferramos a las promesas de Dios.
O sea, ¡seguir creyendo, a pesar de todas las evidencias en contra!
Querido Jesús, cuando todo a mi alrededor este colapsado, y parezca que mis oraciones no tienen respuesta, ayúdame a seguir creyendo en tus preciosas promesas.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2022
«NUESTRO MARAVILLOSO DIOS»
Por: FERNANDO ZABALA
Colaboradores: Isai Cedano & Paty Solares