Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor (Colosenses 3: 23, 24)
Hoy en día, las redes sociales forman una parte muy importante de la interacción social de las personas, y la reputación en esos medios digitales ha ido ganando cada vez más significado. Tener muchos seguidores en nuestro perfil social y recibir muchos me gusta a nuestras publicaciones es sinónimo de popularidad y éxito. Sin embargo, la popularidad en línea puede ser adquirida en la red con algunos dólares. Investiga en Google comprar likes y encontrarás un sinnúmero de ofertas y paquetes con descuentos.
Las redes sociales fueron creadas para que sirvieran como una herramienta de interacción con amigos y parientes, para compartir momentos felices; pero, según encuestas actuales, parecen promover la envidia, la tristeza y la depresión entre los usuarios.
La compañía multinacional Kaspersky Lab realizó una encuesta con 16,750 personas en varios países sobre el uso de las redes sociales y sus impactos. Entre los resultados, el 42% de los entrevistados dijeron sentir envidia, tristeza y depresión cuando sus amigos reciben más me gusta que ellos, o cuando la vida ajena aparenta ser más feliz o más divertida que la propia. La mayor fuente de frustraciones derivadas de las redes sociales son las publicaciones felices de amigos sobre fiestas, viajes y otras diversiones.
¿Sabes qué? Toda mujer que desea ser madura y autónoma debe superar la necesidad de ser popular. Rodeadas como estamos por una sociedad que rinde culto a la popularidad y a la celebridad, necesitamos cuestionarnos nuestras verdaderas motivaciones al interactuar en las redes sociales. Compartir buenas ideas, formar opiniones o provocar cuestionamientos pueden parecer buenos motivos, pero la realidad detrás de esos contenidos es muchas veces la necesidad de autoafirmación y de probar lo que se desea ser, pero que, en verdad, no se es. Otros distorsionan informaciones, provocan desafectos y confunden la mente de las personas.
La mejor manera de alcanzar la verdadera autonomía, sin necesitar recibir muchos me gusta para tener una buena autoestima, es pensar que ya somos aceptadas por quien más nos debería importar: Dios. Es a él a quien debemos confiar los detalles de nuestra vida, y son sus me gusta los que nos debiera importar recibir.
La manera en la que interactuamos en las redes sociales debe ser un reflejo de nuestra interacción con Cristo.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
«SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
