«SE RENUEVA LA VIDA DEL EDÉN»

«Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.

No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mí pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos».

Isaías 65: 21, 22

Habrá actividad en el cielo. La condición de los redimidos no será de reposo inactivo.— Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1182. En la tierra renovada, los redimidos participarán en las ocupaciones y los placeres que daban felicidad a Adán y Eva en el principio. Se vivirá la existencia del Edén, en huertos y campos. 

Allí toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las más encumbradas ambiciones, Y sin embargo surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos de estudio que agucen las facultades del espíritu, del alma y del cuerpo.— Profetas y reyes, cap. 60, p. 495.

«Sus siervos lo adorarán» Apoc. 22:3. La vida en esta tierra es el comienzo de la vida en el cielo; la.educación en la tierra no es más que una iniciación en los principios del cielo; la obra de la vida aquí es una preparación para la obra de la vida allá. Lo que somos ahora en carácter y servicio santo es el símbolo seguro de lo que seremos entonces.

«El Hijo del hombre no vino para ser sewido, sino para servir» Mat. 20: 28, RV60. La obra de Cristo en la tierra es su obra en el cielo y la recompensa que recibiremos por trabajar para él en este mundo, será el mayor poder y el más amplio privilegio de colaborar con él en el mundo venidero. «Ustedes son mis testigos de que yo soy Dios» (Isa. 43: 12, RVC). Esto también seremos en la eternidad. 

En nuestra vida terrenal, aunque limitados por el pecado, el mayor gozo y la mejor educación se encuentran en el serviciov Y en la vida futura, libre de las limitaciones de la humanidad pecaminosa, hallaremos nuestro mayor gozo y nuestra mejor educación en el servicio: dando testimonio, y mientras lo hacemos aprendiendo de nuevo acerca de «la gloria y la riqueza que este plan encierra para los paganos. Me refiero a Cristo, que vive en ustedes y es la esperanza de la gloria» (Col. 1: 27, BLPH).— La educación, cap. 35, pp. 276, 277

 

EL REINO DE GLORIA

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

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