Pues tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús…tú pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesucristo. (2 Tim. 2:1, 3)

sufrimientos, penas, cargas, como resultado del pecado. Podemos hacer a los niños y jóvenes un bien duradero si les enseñamos a afrontar valerosamente estas penas y cargas. Aunque les debemos prestar simpatía, jamás debería ser de tal suerte que los induzca a compadecerse de sí mismos. Por el contrario, necesitan algo que estimule y fortalezca y no que debilite. Se debería enseñar que este mundo no es un campo de desfile, sino de batalla. Todos son llamados a soportar las dificultades como buenos soldados. Deben ser fuertes y conducirse como hombres. Enséñeseles que la verdadera prueba del carácter se encuentra en la disposición a llevar cargas, ocupar el puesto difícil, hacer lo que necesita ser hecho, aunque no reporte reconocimiento ni recompensa terrenal. (Ed:286-287) No puede haber mayor maldición en un hogar que la de permitir que los jóvenes satisfagan sus caprichos. (ST, 06-04-1888) El hecho de resistir a la tentación una vez, nos dará más poder para resistirla con más firmeza la segunda vez. Cada nueva victoria que se consiga sobre el yo, allanará el camino para que se puedan alcanzar triunfos más nobles y elevados. Cada victoria es una semilla sembrada para vida eterna. (5T:120) (330)
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“Mi Vida, Hoy”
Octubre: Una Vida Reverente.
Por: Elena G. de White