viernes , 17 abril 2026
Devocion Familiar

Se acabó

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«El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba». 1 Samuel 16: 14

SAÚL DUO NO AL SEÑOR. Una y otra vez; varias veces, en repetidas ocasiones. Jugó con la misericordia divina. Creyó que el Señor estaría siempre a su lado, que nunca lo dejaría ni lo abandonaría.

Saúl, como Sansón o como Judas, pensaba que podía decidir cuándo oír o no oír la voz de Dios. Creyó que el amor de Dios siempre estaría a su disposición, Y lo estaba porque, en la Biblia, Dios afirma: «Con amor eterno te he amado».

Si el amor es eterno, no acaba nunca. Podrán secarse las fuentes de las aguas del mundo, pero el amor de Dios continuará siendo el mismo; podrán desaparecer todas las montañas, y el amor de Dios continuará existiendo. Los seres humanos vendrán y se irán, y Dios los continuará amando. El problema no radica en el amor divino, ni en su paciencia ni en su misericordia, sino en el corazón humano.
Un día, amaneció como cualquier otro en la vida de Saúl; por lo menos, así pensaba él. Pero no sabía que su corazón se había endurecido hasta el punto de no escuchar más la voz de Dios. El escritor bíblico, usando una expresión muy propia del ser humano, afirma: «El Espíritu de Dios se apartó de Saúl». La verdad era que Saúl había llegado al punto en que la obra del Espíritu Santo no tenía ya ningún efecto sobre él.

Y, como ninguna casa puede estar vacía, vino  el enemigo y se apoderó del corazón del hombre que un día Dios escogiera para ser el rey de su pueblo. Y «lo atormentaba». La palabra hebrea para «atormentar» es bawat, que significa aterrorizar, desequilibrar, llenar de miedo.

Una vida llena de miedo está condenada al fracaso. Ve fantasmas donde no existen; encuentra dificultades donde solo hay oportunidades. El problema de Saúl no era que las sombras aparecían en forma de figuras misteriosas, sino el hecho de que no oía más la voz de Había jugado tanto con la misericordia divina que, cuando la quiso de nuevo, descubrió que su alocado corazón ya no era capaz de creer en el amor de Dios.

Haz de este día un día de meditación y de reflexión. Escucha la voz de Dios que te habla a través de su Palabra. No dejes a Jesús tocando en vano las puertas de tu rebelde corazón. Y recuerd’a que «el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl’ y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba».


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