DEPRESIÓN
«Así cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y la tocaba. Saúl se aliviaba y se sentía mejor; y el espíritu malo se apartaba de él» (l Samuel 16: 23).
Resulta interesante observar que la mayoría de los personajes bíblicos que aparecen con síntomas depresivos, o con indicadores de desequilibrio mental, son personas justas. Saúl, sin embargo, es una excepción. Cuando Dios lo envió de campaña militar contra Amalec, Saúl no destruyó todo sino que reservó lo mejor del ganado como botín, perdonó la vida del rey enemigo y se tomó esa gran victoria como un triunfo personal. El Señor le anunció que por su desobediencia no sería más el legítimo rey de Israel. El profeta Samuel reveló por inspiración divina que el error no era inocente, sino de «rebelión” y «obstinación», equiparable a la adivinación y a la idolatría (l Samuel 15: 23).
El rey se desesperó. Su condición mental se deterioró y por su insistente preocupación estuvo al borde de la locura con pensamientos de desastre inminente sobre sí y su familia. Los estados anímicos llegaron a afectarle tanto que sus consejeros recomendaron la búsqueda de un músico hábil que tocara en su presencia como forma de cura mental. Así sirvió el joven David (curiosamente, ya ungido rey) para alivio emocional de Saúl. Tal vez fuera este servicio uno de los primeros actos precursores de la musicoterapia en la historia.
Un grupo de investigadores bajo la dirección de Jaakko Erkkila llevaron a cabo un experimento publicado en la British Journal of Psychiatry (Revista británica de siquiatría). El estudio se realizó en Finlandia para investigar el poder terapéutico de la música sobre la de depresión. Dividieron aleatoriamente a los setenta y nueve participantes, todos con diagnóstico de depresión, en dos grupos. Durante diez semanas, uno de los grupos (cuarenta y seis personas) recibió el tratamiento habitual y el otro (treinta y tres personas) el mismo tratamiento, junco con una terapia musical (que consistía tanto en escuchar como en interpretar música), dos veces por semana. Al final, se observó que los pacientes con terapia musical habían reducido significativamente los síntomas depresivos en comparación con los demás. Estas diferencias persistieron aun después de tres meses.
Desafortunadamente, el final de la historia de Saúl es muy triste porque la raíz del problema era el egoísmo y la vanagloria (l Samuel 15: 17-19).
Si estás afectado por algún mal emocional, Dios te ayudará a encontrar soluciones de alivio temporal, como en el caso de Saúl, pero la solución definitiva solo vendrá cuando acudas a él en humildad, pues te promete la vida eterna en su reino.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares
