La generosidad de Dios en la naturaleza
Al músico principal. Salmo. Cántico de David
- Tuya, Dios, es la alabanza en Sión, y a ti se pagarán los votos.
- Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
- Las iniquidades prevalecen contra mí, pero tú perdonas nuestras rebeliones.
- Bienaventurado el que tú escojas y atraigas a ti para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu Casa, de tu santo Templo.
- Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra y de los más remotos confines del mar.
- Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía;
- el que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas, y el alboroto de las naciones.
- Por tanto, los habitantes de los confines de la tierra temen ante tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
- Visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces. Con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos cuando así la dispones.
- Haces que se empapen sus surcos, haces correr el agua por sus canales, la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
- Tú coronas el año con tus bienes y tus nubes destilan abundancia,
- destilan sobre los pastizales del desierto y los collados se ciñen de alegría.
- Se visten de manadas los llanos y los valles se cubren de grano; ¡dan voces de júbilo y aun cantan!
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Tomado de la: Biblia versión Reina Valera 1995
Un versículo cada día
Reavivados por su palabra
Colaboradores: Samuel F. Cueto y Yanery Vidal
